Amigo chavista: lee por qué la enmienda viola la Constitución

Imagínense el reglamento de una piscina que en el primer artículo diga: “los trajes de baño de los usuarios son y serán siempre azules”. Y que en el segundo artículo diga “los trajes de baño podrán ser verdes”. ¿No es evidente la contradicción? Para eso, que quitaran esas dos reglas y pusieran una sola que dijese: “los trajes de baño podrán ser azules y verdes”. O de todos los colores. Pero hay que eliminar la primera regla que los limita a ser azules.

El problema es que no se está eliminando lo de los trajes de baño azules.

En el artículo 6 de la Constitución vigente, es decir los Principios Fundamentales de la misma, leemos: “El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y de las entidades políticas que la componen es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables”.

Resumiendo lo de la alternatividad, la Constitución dice: “El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela es y será siempre alternativo”.

La frase “es y será siempre” suena fuerte. Al situarse en los Principios Fundamentales, podemos leerla de la siguiente manera: Esta Constitución tiene que tener artículos específicamente creados para garantizar la alternatividad. Uno de esos es el artículo 230, además de los artículos 160, 162, 174, 192: restringir la posible reelección a una sola vez es garantizar alternatividad, al menos cada 2 períodos.

Garantizarla, porque para nuestra Constitución es fundamental.

Si quisiéramos que la alternatividad no fuera obligatoria sino posible, entonces el artículo 6 no tendría que decir “es y será siempre alternativo” sino “podrá ser alternativo”. Eliminar la garantía de la alternatividad la convertiría en una posibilidad, no en una obligación constitucional, como es ahora. Pero para eso habría que enmendar un Principio Fundamental de la Constitución. Además no sé si eso se puede hacer por enmienda o sólo por Asamblea Constituyente.

La enmienda, entonces, pondría a todos los artículos enmendados en contradicción con el artículo 6, que no plantea la alternatividad como posibilidad, sino como obligación.

¿No está claro, completamente claro?

Si está claro, entonces hay que pensar: ¿por qué el Tribunal Supremo decidió que la enmienda no contradice nada?

Ensayo una respuesta: tal como lo dije en el post anterior, un presidente después de 10 años continuos de gobierno amasa demasiado poder. Tanto, que un poder que debería ser autónomo como lo es el Judicial, tiene miedo de llevar la contraria a los deseos del presidente.

Precisamente para eso, señores, es la alternatividad. Para que la justicia no tenga miedo de hablar. Para que ningún ciudadano se haga tan grande que se atreva a quitarle la venda de los ojos. Ni Chávez, ni un futuro líder de derecha capaz o deseoso de destruir al pueblo.

Posteado el 04/02/2009 a las 4:37 pm por the_input
Amigo revolucionario: mira por qué debes votar NO

Amigo Chavista: Imagina por un momento un futuro sin Chávez. Porque se puso viejo y se retiró, o por lo que sea, lo que nos pasa a todos. En ese futuro puede aparecer un candidato de derecha que deteste al pueblo y que use a las fuerzas armadas para reprimir, y manipule al CNE y al electorado para ganar elecciones y reelecciones, una tras otra, indefinidamente.

Esto es imposible si la constitución prohíbe la reelección indefinida, tal como es ahora. A ese derechista sólo le quedaría el golpismo, cosa ilegítima contra la cual el pueblo y la fuerza armada reaccionarían de inmediato, como ya lo han hecho. Pero si las reelecciones son indefinidas y el personaje las gana por vía de la manipulación, ya no sería ilegítimo, sino legítimo y legal.

Podría decirse que el pueblo nunca va a votar masivamente por un candidato que lo odia. Sin embargo, es fácil imaginar un futuro en que, si no está Chávez, la izquierda y los partidos revolucionarios se dividan en tantos candidatos que un candidato de la derecha pueda fácilmente ganar sin que el pueblo vote por él, sólamente aglutinando los votos de la derecha unificada.

¿Puedes imaginar un futuro peor? Pues bien, la enmienda lo hace posible.

Ahora una explicación un poco más extensa. Todo individuo o partido que llega al gobierno, con el pasar de los meses va conociendo gente en las cúpulas de poder, haciendo contactos, compromisos, negocios, y afianzando su posición, trátese de cúpulas privadas, capitales extranjeros, o de las propias instituciones del Estado.

A los 6, o 7 años de gobierno, cuando el período ha pasado, ese personaje o partido tiene, a punta de relaciones que se han ido forjando con el tiempo, mucho más poder que el que tenía al comienzo. Más poderoso aún es este personaje si ha sido reelegido, y ha gobernado por varios períodos. Es un poder que, como ya dije, se extiende por todas las áreas de la realidad del país, y que sólo el que está en el gobierno lo tiene.

Ahora, participar en unas elecciones contra un candidato así es injusto, por la ventaja que el candidato “conectado” tiene respecto de cualquier otro. Esto atenta contra los derechos de cualquier otro ciudadano que, queriendo ejercer su derecho a optar por un cargo público, estaría en franca desventaja contra un individuo que tiene años forjando alianzas de la mayoría de las cuales nosotros, ciudadanos del común, no tenemos ni idea.

Por eso la alternabilidad es una garantía de democracia: si el poder es una posición estratégica dentro del juego de alianzas y rechazos que es la política, una elección en la que un simple ciudadano tiene que competir contra alguien que tiene tanto tiempo en el poder que ya es prácticamente dueño del aparato estadal a punta de alianzas y tratos de los que no sabemos nada, es una elección ganada de antemano, viciada de raíz aunque no haya corrupción del órgano electoral.

Alternabilidad, o alternancia que es lo mismo, para que cada cierto tiempo todos los personajes que lleguen a acumular demasiado poder pasen a ser inhabilitados para ejercer su influencia desmedida sobre el sistema político, de manera que cada cierto tiempo ellos salgan de circulación, y personas con niveles de influencia y poder más o menos regulares y parecidos puedan competir por los cargos públicos en un marco de justicia política.

Así, amigo revolucionario, “ampliar los derechos del pueblo” no es ampliar los derechos de la masa para votar por el mismo candidato. Es ampliar los derechos de todos los ciudadanos para acceder a cargos públicos de elección popular. Y esa amplitud de derecho sólo es garantizada por la alternancia democrática, evitando que alguno tenga demasiado poder y luego sea imposible competir contra él.

¡Por favor, señores!

¡Recuerden nuestra conciencia civil y democrática venezolana!

Si ya votaste una vez contra esto hace unos meses, recuerda que ganaste, y que tenías razón.

Si no, toma en cuenta nuestra tradición como pueblo, y ¡no permitas que tus derechos sean disminuidos mientras los derechos de los poderosos a usar sus influencias quedan libres del peso de la ley!

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Posteado el 03/02/2009 a las 4:02 pm por the_input
Gracias por el queso (fines de semana de retiro)

Por enésima vez la Universidad me convidó a una tarde-noche de brindis y tequeños; esta vez, como casi siempre, para celebrar lo grandiosos y geniales que somos, y de paso, para darle unos toques técnicos a la campaña para Rector del actual vicerrector académico. El hombre, el humanista, mi actual candidato, se tomó fotos hasta con el personal del hotel donde fue la parranda, sonriendo y abrazado con cara de rumba, en esa hiper-rutinaria actitud que tienen la mayoría de los políticos del número de República que sea. Nada nuevo, en realidad, excepto por mi percepción del hecho habitual, creo yo. Digamos que venía sugestionado.

El fin de semana antepasado acepté la invitación de un pana y me largué, desde el viernes hasta el domingo, a un “retiro” (ponga aquí la palabra “espiritual” si le da la gana) en un monasterio trapense. En esos escasos días conviví conmigo mismo, con alguna que otra escritura sagrada y profana, y conocí a algunos monjes, personas realmente agradables al trato. Finas como pocas consigue uno hoy en día. No, de pana, gente increíble esta. En fin. Pasé tres días entre libros, silencio y servicios religiosos, parándome de madrugada a vigilia y acostándome de noche, luego de completas, luego de mucho rezar y meditar, conversar con alguna que otra señora hipocondríaca a un volumen inaudible para el oído humano común, y comer vegetariano. Eso es lo que se llama un retiro.

Al volver, pues bien, una semana como cualquier otra. Pero este fin de semana que pasó, desde el viernes, comenzó otro tipo de retiro.

Mi familia entera se fue para un entierro,
al que no pude ir por cuidar al perro.

Desde el viernes se fueron, y me quedé solo nuevamente, pero ahora en la casa. Con televisión por cable, libros, colección de cds y hasta perro. Pero lo cierto es que la soledad es distinta acá. Supongo que algo tendrá que ver con la ausencia de ese silencio pago, de ese ambiente snob de andar “de retiro”. Falta la falta de espacio en la celda, falta la conversación del monje y de la hipocondríaca, y faltan mis amigas vigilia, laudes, misa, tercia, sexta, nona, víspera y completas. Falta la no-cotidianeidad que tanto ayuda a soportar con gusto la soledad. Me he ladillado a muerte en mi casa.

En fin, llegamos a la fiestica de la Universidad. Dos fines de semana seguidos en distintos tipos de “retiro”, y hoy se me ocurre asistir a esta reunión, simplemente porque hace como tres semanas que confirmé mi asistencia sin pensarlo mucho. Dos fines de semana en soledad y silencio, y hoy vengo y me aparezco en una rumbita empanquesada con un “conjunto” amenizando, tocando una versión en cumbia del mesa que más aplauda. Y luego, las mesas de pasapalos. Dado que si por algo asistí aparte del compromiso, fue por ahorrarme la plata de la cena. Pero como siempre, espero a que el primer rush de gente hambreada se disipe un pelo, antes de acercarme a por mis primeros pancitos con salchichón.

Ahora resulta que cuando por fin me acerco a la mesa y estoy haciéndome con los primeros trozos de queso de la noche, un fenómeno con el pantalón rozando las tetillas y el cabello pegado con gomina me da dos palmadas en el hombro con una sonrisa en la cara, diciéndome algo ininteligible. Mi reacción, idiota y tardía como casi siempre, fue creer que se trataba de algún conocido, y por lo tanto saludarlo y dejarlo pasar a la mesa. Varios minutos después caí en cuenta de que lo que el fenómeno me dijo fue: “¿con hambre?”, como queriendo decir que me estaba acabando la comida, que dejara para los demás. Me invadió un deseo de estar en mi casa o en el monasterio, lejos del salchichón y del reggaetón. Se me ocurrió, como media hora después, una respuesta adecuada a la intervención del fenómeno: “no tanto como el coño de tu madre”. Pero bueno, ya me había largado de la pajuatada esa, y caminaba rumbo a mi casa. Lo cierto es que de la totalidad de las ocasiones en que pudiese responder a una injuria o grosería con algo adecuado y veloz (un sarcasmo o un insulto samurai), un 85% de las veces no se me ocurre nada sino hasta media hora después. La televisión nos ha mentido todo este tiempo. Toda, menos Seinfeld.

Hace un par de horas me cumplí un deseo que tenía desde que me mudé a Mérida: caminar un buen rato de noche, bajo la lluvia, con un paraguas. Todos estos “retiros”, seguidos de una circunstancia propiciatoria de la misantropía, me han permitido volver a sentir un poco de la melancolía que hace años que perdí. Caminé de noche, bajo la lluvia, en la última ciudad de Venezuela donde todavía se puede hacer esto sin caer en manos del hampa, y recordé algunos versos de mis antiguos poemas, de mis viejas canciones, y otra vez me engañé y me parecieron buenos. Mantuve mi cabeza seca bajo el paraguas mientras los ruedos de mis pantalones se mojaban. Recuerdo que me hice adulto en una sala de espera, en una soledad medio acompañada y melancólica. Y sé que la melancolía puede siempre volver, que entre ella y yo no todo está perdido. Es un arte, eso de caminar bajo la lluvia sin mojarse.

Posteado el 28/04/2008 a las 11:50 pm por the_input
Re-educación en Venezuela: el discreto avance de la coerción

Anoche, alrededor de las 8 pm, se podían apreciar ciertas aglomeraciones de personas y automóviles frente a todos los colegios privados de Mérida, cosa inusual en lo que se refiere a colegios, que suelen permanecer solitarios durante la noche. La razón de estas aglomeraciones era que ayer, al parecer, comenzaba un curso de “Educación Bolivariana” o algo así, dictado por decreto ministerial a todos los educacores del país.

Esta erupción apareció más o menos así: En las últimas semanas, o en algunos casos en los últimos días o ayer mismo, los directores de colegios privados merideños se han visto compelidos a notificar a su plantel profesoral el inicio de este curso de carácter obligatorio cuya no realización por cada profesor, según la información recibida y difundida por los propios directores, podría privar a los profesionales de la educación de la posibilidad de ejercer su oficio. El curso de que hablamos tiene una duración de 300 horas, para ser impartidas en horas no laborales y no remuneradas de los profesores; en el caso que conozco de primera mano, el curso va a ser impartido de lunes a viernes de 6 pm a 10 pm, todos los días desde ayer hasta mediados del mes de julio. Aquellos que no hagan el curso con este grupo, podrán dedicar todo el mes de agosto a su realización, en horarios tipo oficina.

Desde el punto de vista de contenidos y metodología, por lo que pudimos presenciar ayer el curso consiste en una especie de trabajo de formación ideológica, de acuerdo con el plan del Ministerio de Educación según el cual la educación bolivariana estaría fundada en principios Bolivarianos (de Simón Bolívar), Robinsoneanos (de Simón Rodríguez) y Zamoranos (de Ezequiel Zamora). No me pregunten de qué puede servir el pensamiento del oligarca liberal Ezequiel Zamora, si es que existió, para el establecimiento de alguna pauta pedagógica. Tampoco me pregunten de qué puede servir hoy en día el pensamiento de Simón Rodríguez, quien en pocas palabras, propugnaba que había que educar a los niños blancos y a los mestizos juntos pero no revueltos y sólo hasta cierta temprana edad, estando conscientes de que a los blancos había que educarlos para ser los líderes del futuro, y a los mestizos para ser peones capaces de discernir la magnificencia de sus amos blancos y la superioridad de su obra cultural y social. El esquema programático aparece como un potaje incoherente donde saltan a la vista repetidas veces las palabras “endógeno” e “indígena”, y donde la enseñanza de la lengua castellana y del inglés como lengua extranjera forman parte de un mismo componente indiscernible en la programación. De manera que se invita a los profesores a enseñar inglés a los estudiantes a través de la lectura de documentos escritos por los próceres venezolanos, como si el inglés dejara de ser la “lengua del imperio” cuando es magistralmente utilizada por el señor Simón Bolívar Fuerte.

Entre otras cosas, es importante destacar que el personal que va a dictar el curso - aquellos que tienen en sus manos el trabajo de profilaxis mental, la responsabilidad de ideologizar a los educacores venezolanos durante 4 horas diarias, 5 días a la semana, por 3 meses -, está conformado entre otros por analfabetos funcionales, personas incapaces de utilizar el idioma adecuadamente, de componer frases para transmitir ideas sin recurrir a constantes errores gramaticales y muletillas. Algunos de estos personajes tienen la extraordinaria capacidad de aburrir y enojar al público de los cursos en apenas media hora, haciéndolos sentirse insultados por la baja calidad del trabajo realizado - cosa que constituye un récord, si lo comparamos con el hecho de que el propio Presidente de la República necesita un promedio de 4 horas para comenzar a aburrir al público de sus alocuciones (o al menos eso cree él)-.

Cosas patéticas y chistosas resultan de esta nueva experiencia totalitaria, como por ejemplo, oír a los facilitadores repitiendo una y otra vez que en ese curso nadie está obligado, y que quienes están allí es porque personalmente desean hacerlo para mejorar profesionalmente; cosa que resulta de más estúpida luego de que la información recibida de la zona por los colegios insistía en la obligatoriedad del curso para poder continuar con el ejercicio de la profesión. También resulta chistoso darse cuenta de que cada aula donde se imparta el curso siempre va a tener un fanático tarifado cuya misión en la vida es hacerlo todo más difícil, no sólo para aquellos que no comulgan con “el proceso”, sino para todos esos educadores egoístas que insisten en tener vida propia y tiempo libre: sí, esos tipos que quisieran que el curso no durara cuatro, sino cinco horas al día, y no cinco, sino seis días a la semana, y no tres meses sino toda la vida. Esos tipos que cada vez que se somete a votación del grupo aunque sea la cosa más insignificante, gritan “¿Ven? ¡Esto si es la verdadera democraciaaa! ¡Viva Chávez!”.

Resulta pavoroso el hecho de que se pretenda ideologizar la educación venezolana a partir de un palimpsesto de imágenes nacionalistas, frases hechas de corte castro-comunista y lugares comunes de la indefinible politiquería oficial. Terrible, el hecho de que se mantenga a los educadores sometidos a esa vejación a punta de amenazas sobre su futuro profesional.

Resulta vergonzosa la resignación y tranquilidad con que los educadores venezolanos se adaptan a semejante afrenta, mientras la pulsión totalitaria de este régimen absurdo sigue intentando penetrar absolutamente todos los espacios de la vida pública nacional mediante una antipolítica de premios y castigos petrobolivarizados, como si toda ganancia fuese una dádiva del líder y todo chantaje una legítima acción administrativa. El venezolano se está volviendo nada más que un pusilánime, de tanto llevar a cuestas a este gobierno que se considera a sí mismo como el fin de toda la política. Cada vez más, esta nacionalidad se está volviendo nada más que una vergüenza.

Posteado el 28/03/2008 a las 11:25 am por the_input
Gillman, la historia y los medios

Yo, como mi pana Pino, vi el concierto de Gillman en TVEs, un episodio más de su delirio auto-homenajeante. Parece que no ha entendido que los homenajes, para ser tal, deben ser hechos por otra persona distinta al homenajeado, y por eso ViVe haciéndose homenajes a él mismo bajo la figura de Arcángel, él mismo bajo la figura de Power Age, él mismo tras 20 años de carrera artística, él mismo en su Gillmanfest, él mismo en un Box conmemorativo de su producción discográfica, con bootlegs y demás rarezas que él mismo considera que pueden ser de absoluto interés para su proyección de lo que debe ser un seguidor de su carrera, para su objeto a.

Lo cierto es que sí, Gillman tiene una fijación consigo mismo y una manía melancólica que lo hace actuar cada vez como si fuera la última; no sólo porque se “entrega por completo”, valga la fórmula, sino porque siempre espera ser recibido como un mesías, con llanto y temblores de adiós inexorable. Así que, en este show de TVEs (un show mediático stricto sensu), tuve la oportunidad de escuchar a Gillman esbozando algunos de los absurdos de su conciencia política: por ejemplo, utiliza la canción “El Anticristo”, inicialmente dedicada a algún tirano árabe enemigo de los EEUU, como himno en el que se degrada al hijo predilecto de Dios, al ángel caído, a la categoría de George W. Bush, el presidente más patético de la historia de este país; esto, claro, sin dejar de ofrecer el micrófono a la turba de fanáticos para oírlos declarar, siguiendo la letra de la canción original, que Nostradamus vió a la bestia venir desde el Oriente. ¿Alguna noticia sobre la parentela china o japonesa de Georgie boy?

Pero, ¿Por qué la gente coreó mal la canción y repitió la inicial referencia a Hussein, en vez de responder de inmediato al nuevo matiz del escindido deseo gillmaniano? Sencillamente, porque la gente recuerda, tiene memoria. La historia no se borra tan fácilmente como quisiera Gillman que se borraran las cuñas de Venevisión en que participó con entusiasmo. Escribe, graba, que algo queda. Queda Gillman con Jorge Rigó, Gillman con Mirla Castellanos o mejor aún, con las payasitas Ni foo ni fault.

Queda el mesianismo historicista de Gillman, quien cantando la historia del entretenimiento televisivo, dice que después de los logros de J.L. Baird y Guillermo González Camarena “…vino un tercer genio y lo salvó / y ese genio no era otro que Venevisión”. Ese clásico adulador es el mismo que en su tema “La fuerza de la unión”, del álbum “Inevitable” (2007) pide a sus fans que no se dejen “…engañar, seducir ni manipular, por las falsas redes de los medios… juoooo”. Gillman, producto eminentemente mediático desde los años 80, autodifundido hasta el cansancio por radio y televisión (desde sus apariciones en Sábado Sensacional, Miss Venezuela y en mensajes de preventa del conocido canal, pasando por el programa “Sonoclips” en RCTV y sus programas radiales en varias ciudades del país - como el valenciano “La Esencia” - hasta hoy, que dirige un programa en VTV), pide ahora a sus seguidores el sacrificio último: que lo reconozcan como una falsedad mediática.

También queda el no-lugar ideológico al que se somete el rockero, cuando con la cara pálida propia de su ascendencia caucásica y el pelo largo según dicta la tradición del vilipendiado norte, Gillman se pone en la posición del indio expoliado por la conquista, a través de un personaje de ficción evidentemente eurocéntrico: Guaicaipuro Cuauhtemoc, como si los dos personajes remitieran a una sola entidad, como si no estuvieran separados, dentro de la propia América, por el espacio y el tiempo. La realidad es que semejante síntesis eurocentrista de la diversidad americana sólo ocurre en la mente del hombre blanco, aquel al que se supone que la canción señala peyorativamente.

Así que tenemos a un tipo blanco de apellido anglosonante que nos dice que es un indio saqueado; nos dice que Bush no es más que el tradicional demonio de la santa religión Católica, Apostólica y Romana (mostrando así su apego a la tradición legada de nuestros ancestros hispanos), que además no es del oeste texano sino del lejano oriente, y siendo él mismo un producto mediático nos dice, para colmo de incongruencias y a través de las cámaras, que no le creamos nada, porque todo lo mediático es falso.

Gillman es un claro ejemplo de que, como dice el apóstol, “ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se dedicará a uno y desdeñará al otro” (Lc. 16:13). Claro que Gillman, criado histérico, tiene años empecinado en una lucha por asar demasiados conejos, tantos que ya no sabe a qué amo sirve, envía mensajes cruzados, se muerde la cola. Por eso, cuando Gillman habla de “historia” (ya sea en sus alabanzas a Venevisión, o en su parodia de Alí Primera, transformando un himno por la paz en una marcha bélica), en realidad lo que quiere decir es “cuento”.

Por eso, termino esta porquería con una cita a un gran cuentista (que no cuentero): J.R.R. Tolkien (El Señor de Los Anillos I: La comunidad del Anillo):

“Un nuevo Poder está apareciendo. (…) Contra ese poder no nos servirán los aliados y métodos de antes. Hay una sola posibilidad para ti, para nosotros. Tenemos que unirnos a ese Poder. Es el camino de la prudencia, Gandalf. Hay esperanzas de ese modo. La victoria del Poder está próxima y habrá grandes recompensas para quienes lo ayuden. A medida que el Poder crezca, también crecerán los amigos probados, y los Sabios como tú y yo podríamos con paciencia llegar al fin a dominarlo, a gobernarlo. Podemos tomarnos tiempo, podemos esconder nuestros designios, deplorando los males que se cometan al pasar, pero aprobando las metas elevadas y últimas: Conocimiento, Dominio, Orden, todo lo que hasta ahora hemos tratado en vano de alcanzar, entorpecidos más que ayudados por nuestros perezosos o débiles amigos. No tiene por qué haber, no habrá ningún cambio real en nuestros designios, sólo en nuestros medios.”

(El greñudo Saruman, antes de traicionarse).

Y la foto del muñequito de Grima, del mismo cuento, pues viene también a cuento, en relación con el versículo de Lucas y el arroz con mango mental del personaje objeto de estas líneas (claro que sin querer significar, en ningún momento, que se trata de intelectos parecidos: a pesar de la similitud en métodos y fines, Legua de Serpiente es mucho más fino e inteligente que Gillman; o al menos se da cuenta de lo que ocurre a su alrededor). No se debe usar la música para llamar a guerras políticas cuyo significado se está muy lejos de entender. Sigue cantando sobre fantasmas, Pauly, que se te da de maravilla, y deja la política para los que tienen cómo pagar su culpabilidad endémica.

Posteado el 25/01/2008 a las 2:30 pm por the_input
Saludos y desvaríos de año nuevo

Como siempre con demasiado retraso. El año comenzó con la misma flojera de siempre (en la universidad): profesores faltando, clases con la décima parte de la sección, evaluaciones con cambio de fecha de las últimas y perdidas semanas del año anterior… con el mismo ánimo arranqué yo, acabando mi temporada casual de inmersión en la teoría psicoanalítica, siempre en retrospectiva, partiendo desde el último teórico para ver cómo fue la causa del primero.

Aquí van los desvaríos.

No entiendo cómo los policías se sienten con la autoridad para tocarle el culo a la gente simplemente porque la consideran sospechosa. ¿O será el aspecto sospechoso una excusa, para ocultar un sincero deseo de tocar culos? Tampoco entiendo por qué la mayoría de los ciudadanos se dejan tocar el culo por alguien desconocido simplemente porque es policía. Sinceramente, nuestra relación con la autoridad es sexual y sadomasoquista. La ley es obscena.

Cualquier bodrio que camine por la calle escuchando Nine Inch Nails o A Perfect Circle, tiene necesariamente que comenzar a sentirse un poco sexy. No sé si esa música está hecha para eso. Supongo que habrá gente que se siente sexy escuchando merengue en el IPod.

Lo normal es que nadie vea pornografía en la calle: ese suele ser un rito privado (puede ser que los teléfonos con video hayan estimulado a algunos a ver pornografía en el transporte público o algo así). En todo caso, el que ve pornografía sabe a lo que va. El problema es cuando uno está leyendo una novela, literatura común y corriente, y de un momento a otro aparece una narración de una escena sexual. Si el narrador es bueno a veces es incómodo, uno siente que la gente que pasa caminando de pronto puede ver en la portada del libro alguna alusión sexual que uno se perdió. Se tiene la sensación de que alguien debe estar pensando que uno está leyendo literatura pornográfica. Claro que es imposible, al menos casi imposible. No podemos negar los efectos fisiológicos que una buena ración de imágenes puede tener sobre uno. Primero dejar de leer, luego pensar en otra cosa, y por último pararse e irse.

Estoy enfermo ya con la actualización de los sistemas a BsF. Pensé que en un par de tardes iba a terminar con eso, y resulta que tengo ya como tres semanas o más y la cosa no parece terminar de quedar lista. Hasta cuándo voy a tener que ver con esas mierdas francamente. Debería estar escribiendo… bueno, estoy escribiendo.

En todas partes hace falta más filosofía.

Posteado el 16/01/2008 a las 12:29 pm por the_input
Resumen sobre el post anterior: Neofascismo venezolano “for dummies”

(He aquí un resumen de todo lo que escribí en el post anterior).

Luego de haber escuchado durante varios meses este insulto, decidí hacer una revisión en varios diccionarios de ciencia política, para ver qué era realmente el Fascismo. Al respecto encontré dos tendencias teóricas: una que circunscribe el fascismo al régimen de Benito Mussolini en Italia, y otra que dice que el fascismo es una forma de gobierno que surge en un momento determinado (el período entre las dos guerras mundiales). Esta última tendencia hace una caracterización del Fascismo, según la cual un gobierno o Estado fascista:

- Propicia la precariedad en el surgimiento y mantenimiento de industrias privadas, pero utiliza a la industria como una fuente monopolizada de recursos para sus fines políticos. Ataca a la industrialización, con los beneficios obtenidos de la industrialización. Igualmente, sustituye al mercado como regulador de la oferta y la demanda, por la planificación industrial de tinte también político.

- Intenta suprimir o controlar los parlamentos, valora negativamente el individualismo y la opinión como fuente de disenso. Para eso, estimula prácticas disciplinarias en la población y monopoliza los medios de comunicación de masas.

- Da mucha importancia al Estado y prefiere los gobiernos fuertes, autoritarios, generalmente encabezados por la figura de un máximo líder carismático, un Duce, un Führer.

- Para mantener a sus seguidores cohesionados bajo su liderazgo, tiende a fomentar tensiones políticas y enemistades de poco alcance que nutren el miedo y la inestabilidad social, fuerza fundamental que en estas sociedades enfermas mantiene la cohesión de las masas.

- Propugna la uniformidad en el vestir, generalmente por el uso de colores fijos o de trajes uniformes.

- Es anti-capitalista (porque capitalismo implica pérdida de control sobre la dirección de los beneficios de la industrialización a través del mercado) y anti-socialista (porque socialismo implica igualación de clases, y el fascismo es una forma de gobierno que fortalece la posición elitesca de la clase dirigente).

- Mezcla consignas revolucionarias y conservadoras.

Luego de revisar esta caracterización, podemos pasar a compararla con el gobierno nacional, donde encontramos lo siguiente:

- El gobierno nacional entorpece la formación y mantenimiento de industrias nacionales, estableciendo regulaciones de precios a los bienes y servicios, y entorpeciendo el funcionamiento del mercado al utilizar fondos provenientes del petróleo para comprar industrias nacionales y para subsidiar la importación y venta de productos que podrían ser fabricados nacionalmente.

- El parlamento venezolano, que es la Asamblea Nacional, está monopolizado por una representación simpatizante del poder ejecutivo. Lo mismo sucede con la supeditación al gobierno del poder judicial. Y el hecho de que CANTV haya sido nacionalizada, y de que al encender un televisor con una antena al aire en la mayoría de los estados del interior del país el 90% de los canales que se ven sean del Estado y favorezcan su tendencia ideológica, habla de la posición de monopolio del Estado sobre los principales medios de comunicación de masas.

- El Estado venezolano fomenta una sociedad disciplinaria, a través de la formación premilitar en la educación secundaria, la creación y el mantenimiento de una universidad militar donde se imparte educación militarista, la sustitución de los personajes históricos civiles por otros militares en los topónimos o nombres de lugares públicos, la promulgación de leyes que disciplinan la comunicación de masas y el fomento de gigantescas colas para comprar productos en los Mercales o cobrar subsidios.

- El Gobierno venezolano suele sostener tensas relaciones internacionales con varios países alternativamente. El discurso presidencial tiende a alimentar el odio por enemigos políticos cambiantes, nacionales (”los oligarcas”, Globovisión, la “oposición golpista”) o internacionales (Bush, Uribe, el rey de España, Aznar, Vicente Fox, y un largo etcétera).

- La llamada “revolución” de Chávez, hace varios años que se pintó de rojo absoluto.

- El discurso ideológico del Estado se decanta por un intenso anti-capitalismo. Por otra parte, aunque el estado propone el socialismo como paradigma económico ideal, vemos en la actuación capitalista y monopolista del Estado (PDVSA, CANTV) la manifestación de una política anti-socialista en lo práctico.

- El discurso de Chávez utiliza constantemente citas y clisés revolucionarios; sin embargo, en hechos como la propuesta de una reforma constitucional que le permitía al presidente ser reelegido indefinidamente, vemos la clara tendencia conservadora del gobierno (Dado que ser “conservador” es, precisamente, querer conservar un orden de cosas, querer conservarse en el poder; de eso se trata ser “de la derecha”).

En todas estas actitudes del gobierno nacional vemos una clara tendencia a cumplir con las características del fascismo como forma estructural de gobierno, quedando sólo la discrepancia con el hecho de que el fascismo, según los autores revisados, no es un hecho totalmente estructural, sino que surge en un momento histórico determinado. Razón por la cual considero que este gobierno podría ser calificado acertadamente como Neofascista.

Por último: para entender un poco mejor qué es lo que planteo aquí, recomiendo leer el post anterior, y si es posible, revisar la bibliografía recomendada en el post anterior. También, repito mi opinión de que la simpatía que Chávez ha demostrado sentir por la figura de Perón en varias de sus visitas a Argentina, nos da una pista acerca de la tendencia fascista del presidente, dado que según algunos estudios realizados recientemente en este país, la relación de Perón con el Fascismo italiano fue más que estrecha, y está más que comprobada.

Aquí está, entonces. No es cortísimo, pero sí es menos largo.

Posteado el 10/12/2007 a las 9:35 pm por the_input
¿Fascista quién?: Neofascistas insultadores de profesión

Últimamente hemos escuchado y leído con demasiada frecuencia la palabra “fascista” utilizada como insulto, dirigida tanto a la oposición (creo que la he escuchado más que todo en esta dirección) como al gobierno. Aún cuando mucha gente puede identificar por similitud fonética a la palabra “fascista” con la palabra “racista”, atribuyendo a la anterior el significado de ésta; o aún cuando algunos, un poco más instruidos (aunque no lo suficiente) puede utilizarla como sinónimo de la palabra “derechista” (caso de Heinz Dieterich, entusiasta del término), creo que sería interesante hacer una revisión de este ruido blanco que se oye en todos los discursos últimamente, a ver si algún bando político de la Venezuela actual tiene razón al calificar de fascista al otro, o todo esto no es más que brutalidad posmoderna.

Para más o menos entender qué es lo que significa el concepto de Fascismo, revisé varios diccionarios de ciencia política; algunas referencias se encontrarán al final de este post, por si a alguien le interesa verlo por si mismo.

Lo primero que hay que decir, de entrada, es que en el siglo XXI no se puede acusar a nadie de fascista y tener razón a menos que se trate de un sobreviviente centenario de la Segunda Guerra Mundial. La mayoría de los teóricos definen al Fascismo como un fenómeno perfectamente circunscrito en sus orígenes a la Italia de entreguerras, que existió mientras duró el régimen de Mussolini. Otros autores, sin embargo, dicen que el Fascismo se circunscribe al mencionado período histórico, pero que no ocurrió sólo en Italia, sino en varios países de Europa, en los casos aislados en que las clases conservadoras aristocráticas y de grandes terratenientes (los “derechistas” a partir de la Revolución Francesa) lograron detener la penetración, en sus respectivos países, de los ideales “de izquierda”, es decir, los ideales burgueses. Lo que ocurre entonces es que los conservadores que logran triunfar ante las revoluciones burguesas se hacen de las herramientas para mantener la estructura de clases intacta. Para esto, se ven obligados a sustituir a la economía agraria que les caracterizaba por la más eficiente economía industrial. De esta manera, los proto-fascistas utilizan todo su poder político para detener la llegada del liberalismo y la democracia (que implicarían la progresiva igualación de la sociedad en sus derechos), pero no dejan de aprovechar los beneficios de una industrialización con ausencia de mercados (porque libertad de mercados significaría pérdida de control directo sobre la economía) para mantenerse en una posición privilegiada.

Así surgen, en toda Europa, los primeros fascismos: son, por definición, una forma de ejercer el poder político en la que una pequeña minoría monopoliza las poquísimas industrias que puedan existir en un país donde la industrialización apenas comienza. Claro que, en una situación en la que el Estado omnipotente domina todas las industrias que existen, el éxito de esas industrias y por lo tanto del Estado pasa por eliminar la libre fluctuación de los mercados, haciéndose indispensable controlar todos los comportamientos de consumo por medio de políticas de Estado. Por medio de la disciplina y la ideología. Los regímenes fascistas suelen ser, históricamente, anticapitalistas y anticomunistas, dado que ambas formas de gobierno implican una excesiva participación del pueblo que implica pérdida de poder para cualquier élite.

De esta manera, la mayoría de los teóricos coinciden en que los regímenes fascistas han tenido en común características como la presencia de gobiernos autoritarios o totalitarismos, exaltación nacionalista del Estado, eliminación del mercado en beneficio de la planificación industrial, monopolización de parlamentos y medios de comunicación de masas, instauración de esquemas de disciplina social, entre otros elementos entre lo que podemos mencionar el uso de uniformes y colores fijos, y una ideología vacilante con rechazo del capitalismo tanto como del socialismo, y con una mezcla de consignas conservadoras y revolucionarias.

Otra cosa que es interesante ver es que la mayoría de los regímenes fascistas, en su carácter autoritario, tienden a alimentar su poder en el carácter patológico de una relación sado-masoquista de dependencia de la sociedad respecto del líder máximo, como símbolo de una forma de agrupación en la que se disuelven voluntariamente las individualidades en lo que Fromm llama la “huida de la libertad”: un momento de las sociedades en que los individuos se sienten débiles y atemorizados por la inestabilidad de los sistemas liberales; esta sensación de pequeñez y de miedo, lleva a los individuos a someterse a una voluntad grupal superior que los hace sentirse fuertes a través de la figura del líder. Si lo pensamos, este es un comportamiento que vemos reproducido en formaciones grupales como las sectas religiosas o los grupos de apoyo. También sabemos cómo suelen mantenerse vivos estos grupos: una de las funciones primordiales del “máximo líder” suele ser mantener fuerte el miedo a la libertad que hace a los individuos recurrir a la figura de la autoridad. Por eso, los predicadores a veces hablan del demonio un poco más de la cuenta, y algunos políticos hablan tanto de eternos enemigos muchas veces ficcionales (”terroristas” para Bush, “Eurasia” en Orwell, o “Bush” para Chávez…) Los líderes totalitarios nutren el miedo de los individuos para mantenerlos unidos bajo su autoridad.

Luego de esta exploración acerca del Fascismo, repetimos: no puede acusarse de fascista a nadie en el siglo XXI. Mucho menos en Venezuela, donde hace años que llegó la industrialización, la libertad, la República. En particular, es ilógico acusar de fascista a la oposición venezolana, dado que el Fascismo es una forma de ejercico del poder político, y la oposición no es una facción ni un partido que tenga cuota alguna de poder político en la actualidad. Sin embargo, si revisamos nuevamente las características estructurales del fascismo, se nos presentan varias coincidencias con la situación actual venezolana:

- La llamada “revolución” de Chávez, hace varios años que se pintó de rojo absoluto.

- El Gobierno venezolano suele sostener tensas relaciones internacionales con muchos otros países alternativamente. El discurso presidencial tiende a alimentar el odio por enemigos políticos cambiantes, nacionales (”los oligarcas”, Globovisión, la “oposición golpista”) o internacionales (Bush, Uribe, el rey de España, Aznar, Vicente Fox, y un largo etcétera). Enemigos nunca faltan.

- El parlamento venezolano, que es la Asamblea Nacional, está monopolizada por una representación simpatizante del poder ejecutivo. Lo mismo sucede con la supeditación al gobierno del poder judicial.

- El discurso ideológico del Estado se decanta por un intenso anti-capitalismo. Por otra parte, aunque el estado propone el socialismo como paradigma económico ideal, vemos en la actuación capitalista y monopolista del Estado la manifestación de una política anti-socialista en lo práctico.

- Un lema fundamental del régimen fascista era: “Todo dentro del Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado”. Uno de los lemas difundidos por el chavismo últimamente es “con Chávez todo, sin Chávez nada”. ¿Cualquier semejanza es pura casualidad?

- La coincidencia más grave de todas se da en el plano de lo político-económico. El gobierno actual ha hecho y sigue haciendo poderosos esfuerzos por imponer su voluntad política al mercado nacional: el Estado utiliza el poder político para imponer regulaciones a las tarifas telefónicas, y por otra parte, compra la principal compañía de telecomunicaciones del país y actúa como un capitalista desleal, compitiendo fuertemente con las empresas privadas del rubro en tarifas y saturación del mercado. El Estado impone políticamente regulaciones a los precios de los productos de la cesta básica, y cuando la producción se ve mermada, utiliza el capital petrolero para importar los mismos productos y venderlos a precios imposibles de competir para la empresa privada. El Estado niega la concesión a un canal de televisión privado haciendo uso de su potestad sobre el espectro radioeléctrico, y luego utiliza el capital petrolero para sustituirlo por un canal ideológicamente entregado a sus prerrogativas. Lo que esto significa es que el Estado venezolano, que pretende ser socialista, actúa como un estado anti-socialista; implanta un “capitalismo de Estado” en el que se viola la condición principal del socialismo marxista, que es el fin de la explotación del hombre por el hombre, condición inherente al capitalismo. El capitalismo de Estado, además, funda en el inmenso capital petrolero una evidente política de planificación industrial que sustituye al mercado como regulador de la oferta y la demanda.

- El Estado venezolano fomenta una sociedad disciplinaria, a través de actividades institucionales como la formación premilitar en la educación secundaria, la creación y el mantenimiento de una universidad militar donde se imparte educación e ideología militarista; la exaltación nacionalista de líderes militares históricos y la sustitución con sus nombres de los de personajes históricos civiles en los topónimos o nombres de lugares públicos; incluso podemos mencionar el establecimiento de la “ley resorte” como mecanismo para disciplinar la comunicación de masas, el fomento de gigantescas colas para comprar productos en los Mercales o para cobrar las misiones y las grandes movilizaciones de apoyo a cuanta cosa hace el máximo líder: todos estos elementos constituyen la institución de mecanismos disciplinarios en la sociedad civil.

Entonces: un Estado nacionalista y todopoderoso gracias a la renta petrolera, personificado en la figura de un máximo líder, anticapitalista en discurso y anticomunista en práctica; un Estado que utiliza su monopolio sobre la única industria realmente eficiente del país para destruir a todas las demás industrias nacionales; un Estado que lo tiñe todo de color rojo, que alimenta las tensiones internacionales para mantener a su pueblo sometido por el miedo, que fomenta la disciplina en todos los espacios y que manipula los poderes públicos. La única objeción que encontramos para calificar al gobierno actual como fascista, es que sencillamente no apareció a inicios del siglo XX antes del desarrollo y difusión de la industrialización. El gobierno venezolano apareció con la industrialización en marcha; sin embargo, está encontrando la manera de debilitarla a su mínima expresión, monopolizando lo poco de industria que funciona.

Así las cosas, en rigor a la definición de Fascismo, no podemos calificar tampoco al gobierno venezolano actual de fascista. Lo que sí podemos es distinguir todas las características del fascismo, a excepción del momento histórico, en este gobierno. Lo que se suele hacer en estos casos, es acuñar el prefijo “Neo” al concepto. El gobierno venezolano actual sería, entonces, neofascista.

El Fondo de Cultura Económica acaba de publicar un libro en el que se argumenta el carácter eminentemente fascista de Juan Domingo Perón, el presidente argentino, y sus estrechas filiaciones con el fascismo italiano y sus manifestaciones en la Argentina. No lo he leído, porque acaba de salir y no he tenido dinero para comprarlo; sin embargo, de ser cierto, cobra un nuevo sentido el eminente orgullo que el presidente Chávez ha manifestado sentir en sus varias visitas a la Argentina, cuando en sus apariciones públicas la multitud le ha aclamado con la frase “¡Chávez, Perón, un solo corazón!“. Corazón fascista.

Referencias:

Fromm, Erich. El miedo a la libertad. (citado en Gorlitz).
Gorlitz, Axel. Diccionario de Ciencia Política. Alianza Editorial, 1980.
Ossorio, Manuel. Diccionario de ciencias jurídicas, políticas y sociales. Heliastra, 1981.
Serra Rojas, Andrés. Diccionario de Ciencia Política. FCE, México, 1998.

Posteado el 09/12/2007 a las 9:07 pm por the_input
Las malas intenciones: sombras perennes detrás de la propuesta

Aún habiendo rechazado la reforma, todos sabemos que buena parte de este triunfo se debe a la actitud de los propios chavistas, cuya desconfianza acerca de la propuesta los movió a votar en su contra o a no salir a votar. Esto resulta importantísimo, tomando en cuenta el hecho de que casi ninguna decisión o propuesta política de Chávez en el pasado lo ha llevado a una pérdida de confianza popular tal, capaz de hacerlo perder unas elecciones. Entonces, se hace imperativa una revisión de aquellos elementos que produjeron la desconfianza.

A este respecto, creo tener un par de puntos que acotar.

- En primer lugar, con respecto al artículo 337. Varias personas afectas a Chávez desconfiaron de la reforma por esta propuesta que eliminaba derechos humanos instituídos constitucionalmente, desamparando a los venezolanos durante los estados de excepción. Igualmente, el hecho de que estos estados de excepción ahora no podrían ser levantados sino únicamente por el Presidente de la República, cuando antes podían ser levantados también por la Asamblea, produjo cierta desconfianza. Yo invito a los chavistas que desconfiaron de este artículo a preguntarse, ¿qué buena intención puede haber en esta propuesta? Porque el desamparo en los derechos humanos es algo que afecta al pueblo entero, inclusive a los chavistas. Por mucha buena intención que se pueda creer que tiene Chávez para con Venezuela, es difícil comprender por qué él hubiese querido que el pueblo venezolano, en el caso de un estado de excepción, estuviese más desamparado que de costumbre. Estamos claros en que él no propuso esta modificación del artículo; sin embargo, la situación es la misma si no sólo la apoyó, sino que prestó su nombre y su figura política entera para intentar que esto fuese aprobado. ¿Qué buena intención hay en ello?

- Con respecto a la posibilidad de reelección ilimitada. Muchos venezolanos, encabezados por el propio Chávez, consideran que no hay otro venezolano capaz de gobernar a Venezuela exitosamente. Sin embargo, un principio fundamental de la democracia es la alternabilidad; es el principio que garantiza que todos los venezolanos pueden ser presidentes alguna vez, y no sólo un hombre. Modificar un artículo para poner en riesgo la garantía de alternabilidad es, directamente, poner en peligro el derecho que todo venezolano tiene de ser también presidente. De ser electo y proponer su plan. ¿Qué buena intención puede tener un venezolano, para creer y declarar que él es mejor que todos los demás para gobernar el país? ¿Qué buena intención puede haber detrás del cercenamiento de ese derecho? Todos sabemos que no hay un gobierno perfecto en todo sentido, en ningún lugar del mundo, y afirmar lo contrario sería desconocer la realidad. Por no haber un gobierno eternamente perfecto, puesto que las condiciones de toda sociedad siempre están cambiando, los gobiernos también deben estar cambiando para adaptarse; y no sólo la actuación y los planes del gobierno, sino las personas que lo ejercen. Esto porque una sola persona tiende siempre a tener ideas fijas y personales de lo que debe ser el país; pero un país democrático no debe funcionar de acuerdo a un plan personal, sino de acuerdo a un plan colectivo, porque lo contrario es tiranía. La excesiva continuidad de un personaje en el poder, y la excesiva importancia de las decisiones de un sólo ciudadano respecto de la realidad de todos los demás, es tiranía. ¿Qué buena intención puede implicar proponer un artículo que lesiona las garantías a la alternabilidad, y por ende a los propios principios democráticos y a los derechos de todos los venezolanos?

- El socialismo como ideología sienta sus bases en el comunismo marxista; uno de sus puntos fuertes de crítica es la llamada “explotación del hombre por el hombre” que caracteriza al capitalismo. Todo socialista, por ende, debe deplorar las situaciones económicas en las cuales una minoría propietaria de los medios de producción explota a una mayoría proletaria, trabajadora; en Venezuela, el capitalismo es ejercido no sólo por capitales privados, sino también y principalmente por PDVSA, la industria más grande del país, y la que genera más plusvalía y ganancias en comparación con todas las demás industrias nacionales. Sin embargo, PDVSA no genera más fuentes de trabajo que todas las demás industrias juntas. La propuesta constitucional no sólo centralizaba en la figura del presidente la dirección de la renta petrolera, asignándole la dirección del hoy autónomo Banco Central (que es el ente al que se dirige la renta petrolera nacional), la administración de los excedentes económicos y las reservas internacionales (que son el capital de PDVSA, por ende el capital nacional y el capital más grande del país), sino que pretendía restar importancia a la empresa privada eliminando el fomento (art. 115) a la empresa privada y fomentando, en su lugar, la creación de empresas de propiedad mixta o comunal subsidiarias del gran capital nacional, como franquicias o filiales de la gran industria petrolera, contra las cuales iba a ser muy difícil competir por parte de los pequeños capitales privados del país (pequeños, claro, en comparación con PDVSA). Toda esta situación desembocaría en la progresiva sustitución de las empresas privadas nacionales por empresas subsidiarias de PDVSA a través del estado; esto no sería sino un recrudecimiento de las relaciones patrono-empleado, dado que la mayoría de los proletarios pasarían a ser empleados directos o indirectos de un sólo capital, el petrolero nacional, que sería mayoritariamente dirigido por el Presidente de la República. Recrudecimiento, entonces, de la situación actual de explotación del hombre por el hombre, dado que aumentaría la base proletaria y se reconcentraría el capital en una cantidad más reducida de manos. ¿qué buena intención podía tener la propuesta de fortalecer la relación capitalista de explotación del hombre por el hombre, concentrando prácticamente todo el capital en un solo ente, que es además el que legisla el país y administra la justicia? En circunstancias tales, ¿a quién se dirige por ley o por justicia un proletario explotado, si el encargado de la justicia es el mismo patrono de quien se recibe la explotación? ¿Qué socialismo, qué reparto del poder o justicia social pueden derivar de una situación tal?

- En fin, ¿Qué buena intención puede haber en el aumento de todos los porcentajes para la activación de referendos? Eso no sólo hace la activación de referendos más difícil para los opositores. La hace más difícil también para los chavistas que quieran activar referendos contra funcionarios opositores. Lo que se dificulta aquí es la posibilidad de que el pueblo venezolano, en general, pueda revocar el mandato de funcionarios políticos y ejecutivos. ¿Qué buena intención puede haber detrás de esta usurpación de derechos instituídos?

Lo que quiero decir con todo esto es que el temor, la desconfianza que movió a muchos chavistas a abstenerse o a votar contra la reforma, debe también invitarlos a reflexionar acerca de sus líderes, a tratar de comprender que esos elementos de desconfianza no surgieron de la nada, sino que surgieron precisamente de los líderes cuya buena intención se cree garantizada. El chavismo debe ahora preguntarse, ¿qué buenas intenciones tienen quienes utilizan el poder y manipulan nuestra simpatía para tratar de usurparnos derechos constituídos y de fortalecer nuestra dependencia y nuestra explotación?

Amigos chavistas, piénsenlo.

Posteado el 04/12/2007 a las 8:50 am por the_input
Fracasa la reforma: el fin de una ambición

La universidad caduca, aquella cuyo fin se quería decretar, parió una generación de venezolanos capaz de hacerle frente a las pretensiones de un “máximo líder”, que quería hacerse el dueño absoluto de un país, el dador de los derechos, el padre de los ciudadanos.

Venezuela, después de todo, ha demostrado que puede despertar, un poco tarde, pero a tiempo.

Chávez enfrenta su primera gran derrota, su proyecto socialista derrumbado; los motores de una revolución totalitaria se apagan, y las calles de Venezuela descansan al fin, embadurnadas de pintura pagada con nuestros impuestos y nuestro petróleo, promocionando un nuevo amanecer que la mayoría nunca quiso. Se oxida en las paredes un sueño ajeno.

Ahora el presidente sabe lo que el venezolano no quiere. El venezolano no quiere que le quiten derechos constituidos, ni aún a coste de promesas nebulosas de derechos nuevos. El venezolano no quiere vivir en un país mediocremente comunista, oprimido por la misma explotación del hombre por el hombre que el marxismo ha querido destruir, pero ridiculizado por la fuerza de un capitalismo de Estado. El venezolano no quiere perder el derecho a la propiedad, y a disponer de sus bienes. No quiere ver sus centros educativos convertidos en iglesias de culto a un dios mortal y autoproclamado.

Venezuela no quiere ver a sus hijos ridiculizados por el discurso denigrante de un líder que se cree invencible; Venezuela suscribe los pactos inmensos de humanidad y de paz que las desgracias de otros hombres, de generaciones pasadas, nos han legado. El poder civil venezolano sigue luchando por librarse de esa tara histórica del personalismo. Los venezolanos no quieren que tan sólo un hombre sea la causa de su separación definitiva.

Los venezolanos quieren compartir su país. Quieren ser libres y tener el poder entre todos, en lugar de delegarlo en manos de un sólo hombre con delirios de autoridad suprema e incuestionable. Lo que él creía imposible ha sucedido, al fin. Y ahora, resta ver cómo reacciona un hombre que se creía un regidor de destinos, ante la muralla intraspasable de los destinos que su patria le impone. Si creerá más importante a su proyecto que al deseo explícito de la mayoría del pueblo, sólo el tiempo lo dirá; la legitimidad, sin embargo, ya no estaría de su parte. Tendría que transitar por un terrible camino de violencias - camino por el que alguna vez comenzó su tránsito político.

Pero hoy, ya no es más que un tránsito. Una cuenta regresiva a la alternabilidad, consagración de la democracia. Hoy, algunos tienen que recordar que no son sino hombres.

Como pocas veces en mi vida, tengo que decir que me siento al menos una pizca orgulloso de ser venezolano, aquí y ahora. Un venezolano en un punto ínfimo del espacio y del tiempo, haciendo una diferencia. De repente mañana ya no tanto, como siempre. Pero hoy tenía que decirlo.

Posteado el 03/12/2007 a las 2:07 am por the_input

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