Gracias por el queso (fines de semana de retiro)

Por enésima vez la Universidad me convidó a una tarde-noche de brindis y tequeños; esta vez, como casi siempre, para celebrar lo grandiosos y geniales que somos, y de paso, para darle unos toques técnicos a la campaña para Rector del actual vicerrector académico. El hombre, el humanista, mi actual candidato, se tomó fotos hasta con el personal del hotel donde fue la parranda, sonriendo y abrazado con cara de rumba, en esa hiper-rutinaria actitud que tienen la mayoría de los políticos del número de República que sea. Nada nuevo, en realidad, excepto por mi percepción del hecho habitual, creo yo. Digamos que venía sugestionado.

El fin de semana antepasado acepté la invitación de un pana y me largué, desde el viernes hasta el domingo, a un “retiro” (ponga aquí la palabra “espiritual” si le da la gana) en un monasterio trapense. En esos escasos días conviví conmigo mismo, con alguna que otra escritura sagrada y profana, y conocí a algunos monjes, personas realmente agradables al trato. Finas como pocas consigue uno hoy en día. No, de pana, gente increíble esta. En fin. Pasé tres días entre libros, silencio y servicios religiosos, parándome de madrugada a vigilia y acostándome de noche, luego de completas, luego de mucho rezar y meditar, conversar con alguna que otra señora hipocondríaca a un volumen inaudible para el oído humano común, y comer vegetariano. Eso es lo que se llama un retiro.

Al volver, pues bien, una semana como cualquier otra. Pero este fin de semana que pasó, desde el viernes, comenzó otro tipo de retiro.

Mi familia entera se fue para un entierro,
al que no pude ir por cuidar al perro.

Desde el viernes se fueron, y me quedé solo nuevamente, pero ahora en la casa. Con televisión por cable, libros, colección de cds y hasta perro. Pero lo cierto es que la soledad es distinta acá. Supongo que algo tendrá que ver con la ausencia de ese silencio pago, de ese ambiente snob de andar “de retiro”. Falta la falta de espacio en la celda, falta la conversación del monje y de la hipocondríaca, y faltan mis amigas vigilia, laudes, misa, tercia, sexta, nona, víspera y completas. Falta la no-cotidianeidad que tanto ayuda a soportar con gusto la soledad. Me he ladillado a muerte en mi casa.

En fin, llegamos a la fiestica de la Universidad. Dos fines de semana seguidos en distintos tipos de “retiro”, y hoy se me ocurre asistir a esta reunión, simplemente porque hace como tres semanas que confirmé mi asistencia sin pensarlo mucho. Dos fines de semana en soledad y silencio, y hoy vengo y me aparezco en una rumbita empanquesada con un “conjunto” amenizando, tocando una versión en cumbia del mesa que más aplauda. Y luego, las mesas de pasapalos. Dado que si por algo asistí aparte del compromiso, fue por ahorrarme la plata de la cena. Pero como siempre, espero a que el primer rush de gente hambreada se disipe un pelo, antes de acercarme a por mis primeros pancitos con salchichón.

Ahora resulta que cuando por fin me acerco a la mesa y estoy haciéndome con los primeros trozos de queso de la noche, un fenómeno con el pantalón rozando las tetillas y el cabello pegado con gomina me da dos palmadas en el hombro con una sonrisa en la cara, diciéndome algo ininteligible. Mi reacción, idiota y tardía como casi siempre, fue creer que se trataba de algún conocido, y por lo tanto saludarlo y dejarlo pasar a la mesa. Varios minutos después caí en cuenta de que lo que el fenómeno me dijo fue: “¿con hambre?”, como queriendo decir que me estaba acabando la comida, que dejara para los demás. Me invadió un deseo de estar en mi casa o en el monasterio, lejos del salchichón y del reggaetón. Se me ocurrió, como media hora después, una respuesta adecuada a la intervención del fenómeno: “no tanto como el coño de tu madre”. Pero bueno, ya me había largado de la pajuatada esa, y caminaba rumbo a mi casa. Lo cierto es que de la totalidad de las ocasiones en que pudiese responder a una injuria o grosería con algo adecuado y veloz (un sarcasmo o un insulto samurai), un 85% de las veces no se me ocurre nada sino hasta media hora después. La televisión nos ha mentido todo este tiempo. Toda, menos Seinfeld.

Hace un par de horas me cumplí un deseo que tenía desde que me mudé a Mérida: caminar un buen rato de noche, bajo la lluvia, con un paraguas. Todos estos “retiros”, seguidos de una circunstancia propiciatoria de la misantropía, me han permitido volver a sentir un poco de la melancolía que hace años que perdí. Caminé de noche, bajo la lluvia, en la última ciudad de Venezuela donde todavía se puede hacer esto sin caer en manos del hampa, y recordé algunos versos de mis antiguos poemas, de mis viejas canciones, y otra vez me engañé y me parecieron buenos. Mantuve mi cabeza seca bajo el paraguas mientras los ruedos de mis pantalones se mojaban. Recuerdo que me hice adulto en una sala de espera, en una soledad medio acompañada y melancólica. Y sé que la melancolía puede siempre volver, que entre ella y yo no todo está perdido. Es un arte, eso de caminar bajo la lluvia sin mojarse.

Posteado el 28/04/2008 a las 11:50 pm por the_input
Re-educación en Venezuela: el discreto avance de la coerción

Anoche, alrededor de las 8 pm, se podían apreciar ciertas aglomeraciones de personas y automóviles frente a todos los colegios privados de Mérida, cosa inusual en lo que se refiere a colegios, que suelen permanecer solitarios durante la noche. La razón de estas aglomeraciones era que ayer, al parecer, comenzaba un curso de “Educación Bolivariana” o algo así, dictado por decreto ministerial a todos los educacores del país.

Esta erupción apareció más o menos así: En las últimas semanas, o en algunos casos en los últimos días o ayer mismo, los directores de colegios privados merideños se han visto compelidos a notificar a su plantel profesoral el inicio de este curso de carácter obligatorio cuya no realización por cada profesor, según la información recibida y difundida por los propios directores, podría privar a los profesionales de la educación de la posibilidad de ejercer su oficio. El curso de que hablamos tiene una duración de 300 horas, para ser impartidas en horas no laborales y no remuneradas de los profesores; en el caso que conozco de primera mano, el curso va a ser impartido de lunes a viernes de 6 pm a 10 pm, todos los días desde ayer hasta mediados del mes de julio. Aquellos que no hagan el curso con este grupo, podrán dedicar todo el mes de agosto a su realización, en horarios tipo oficina.

Desde el punto de vista de contenidos y metodología, por lo que pudimos presenciar ayer el curso consiste en una especie de trabajo de formación ideológica, de acuerdo con el plan del Ministerio de Educación según el cual la educación bolivariana estaría fundada en principios Bolivarianos (de Simón Bolívar), Robinsoneanos (de Simón Rodríguez) y Zamoranos (de Ezequiel Zamora). No me pregunten de qué puede servir el pensamiento del oligarca liberal Ezequiel Zamora, si es que existió, para el establecimiento de alguna pauta pedagógica. Tampoco me pregunten de qué puede servir hoy en día el pensamiento de Simón Rodríguez, quien en pocas palabras, propugnaba que había que educar a los niños blancos y a los mestizos juntos pero no revueltos y sólo hasta cierta temprana edad, estando conscientes de que a los blancos había que educarlos para ser los líderes del futuro, y a los mestizos para ser peones capaces de discernir la magnificencia de sus amos blancos y la superioridad de su obra cultural y social. El esquema programático aparece como un potaje incoherente donde saltan a la vista repetidas veces las palabras “endógeno” e “indígena”, y donde la enseñanza de la lengua castellana y del inglés como lengua extranjera forman parte de un mismo componente indiscernible en la programación. De manera que se invita a los profesores a enseñar inglés a los estudiantes a través de la lectura de documentos escritos por los próceres venezolanos, como si el inglés dejara de ser la “lengua del imperio” cuando es magistralmente utilizada por el señor Simón Bolívar Fuerte.

Entre otras cosas, es importante destacar que el personal que va a dictar el curso - aquellos que tienen en sus manos el trabajo de profilaxis mental, la responsabilidad de ideologizar a los educacores venezolanos durante 4 horas diarias, 5 días a la semana, por 3 meses -, está conformado entre otros por analfabetos funcionales, personas incapaces de utilizar el idioma adecuadamente, de componer frases para transmitir ideas sin recurrir a constantes errores gramaticales y muletillas. Algunos de estos personajes tienen la extraordinaria capacidad de aburrir y enojar al público de los cursos en apenas media hora, haciéndolos sentirse insultados por la baja calidad del trabajo realizado - cosa que constituye un récord, si lo comparamos con el hecho de que el propio Presidente de la República necesita un promedio de 4 horas para comenzar a aburrir al público de sus alocuciones (o al menos eso cree él)-.

Cosas patéticas y chistosas resultan de esta nueva experiencia totalitaria, como por ejemplo, oír a los facilitadores repitiendo una y otra vez que en ese curso nadie está obligado, y que quienes están allí es porque personalmente desean hacerlo para mejorar profesionalmente; cosa que resulta de más estúpida luego de que la información recibida de la zona por los colegios insistía en la obligatoriedad del curso para poder continuar con el ejercicio de la profesión. También resulta chistoso darse cuenta de que cada aula donde se imparta el curso siempre va a tener un fanático tarifado cuya misión en la vida es hacerlo todo más difícil, no sólo para aquellos que no comulgan con “el proceso”, sino para todos esos educadores egoístas que insisten en tener vida propia y tiempo libre: sí, esos tipos que quisieran que el curso no durara cuatro, sino cinco horas al día, y no cinco, sino seis días a la semana, y no tres meses sino toda la vida. Esos tipos que cada vez que se somete a votación del grupo aunque sea la cosa más insignificante, gritan “¿Ven? ¡Esto si es la verdadera democraciaaa! ¡Viva Chávez!”.

Resulta pavoroso el hecho de que se pretenda ideologizar la educación venezolana a partir de un palimpsesto de imágenes nacionalistas, frases hechas de corte castro-comunista y lugares comunes de la indefinible politiquería oficial. Terrible, el hecho de que se mantenga a los educadores sometidos a esa vejación a punta de amenazas sobre su futuro profesional.

Resulta vergonzosa la resignación y tranquilidad con que los educadores venezolanos se adaptan a semejante afrenta, mientras la pulsión totalitaria de este régimen absurdo sigue intentando penetrar absolutamente todos los espacios de la vida pública nacional mediante una antipolítica de premios y castigos petrobolivarizados, como si toda ganancia fuese una dádiva del líder y todo chantaje una legítima acción administrativa. El venezolano se está volviendo nada más que un pusilánime, de tanto llevar a cuestas a este gobierno que se considera a sí mismo como el fin de toda la política. Cada vez más, esta nacionalidad se está volviendo nada más que una vergüenza.

Posteado el 28/03/2008 a las 11:25 am por the_input
Gillman, la historia y los medios

Yo, como mi pana Pino, vi el concierto de Gillman en TVEs, un episodio más de su delirio auto-homenajeante. Parece que no ha entendido que los homenajes, para ser tal, deben ser hechos por otra persona distinta al homenajeado, y por eso ViVe haciéndose homenajes a él mismo bajo la figura de Arcángel, él mismo bajo la figura de Power Age, él mismo tras 20 años de carrera artística, él mismo en su Gillmanfest, él mismo en un Box conmemorativo de su producción discográfica, con bootlegs y demás rarezas que él mismo considera que pueden ser de absoluto interés para su proyección de lo que debe ser un seguidor de su carrera, para su objeto a.

Lo cierto es que sí, Gillman tiene una fijación consigo mismo y una manía melancólica que lo hace actuar cada vez como si fuera la última; no sólo porque se “entrega por completo”, valga la fórmula, sino porque siempre espera ser recibido como un mesías, con llanto y temblores de adiós inexorable. Así que, en este show de TVEs (un show mediático stricto sensu), tuve la oportunidad de escuchar a Gillman esbozando algunos de los absurdos de su conciencia política: por ejemplo, utiliza la canción “El Anticristo”, inicialmente dedicada a algún tirano árabe enemigo de los EEUU, como himno en el que se degrada al hijo predilecto de Dios, al ángel caído, a la categoría de George W. Bush, el presidente más patético de la historia de este país; esto, claro, sin dejar de ofrecer el micrófono a la turba de fanáticos para oírlos declarar, siguiendo la letra de la canción original, que Nostradamus vió a la bestia venir desde el Oriente. ¿Alguna noticia sobre la parentela china o japonesa de Georgie boy?

Pero, ¿Por qué la gente coreó mal la canción y repitió la inicial referencia a Hussein, en vez de responder de inmediato al nuevo matiz del escindido deseo gillmaniano? Sencillamente, porque la gente recuerda, tiene memoria. La historia no se borra tan fácilmente como quisiera Gillman que se borraran las cuñas de Venevisión en que participó con entusiasmo. Escribe, graba, que algo queda. Queda Gillman con Jorge Rigó, Gillman con Mirla Castellanos o mejor aún, con las payasitas Ni foo ni fault.

Queda el mesianismo historicista de Gillman, quien cantando la historia del entretenimiento televisivo, dice que después de los logros de J.L. Baird y Guillermo González Camarena “…vino un tercer genio y lo salvó / y ese genio no era otro que Venevisión”. Ese clásico adulador es el mismo que en su tema “La fuerza de la unión”, del álbum “Inevitable” (2007) pide a sus fans que no se dejen “…engañar, seducir ni manipular, por las falsas redes de los medios… juoooo”. Gillman, producto eminentemente mediático desde los años 80, autodifundido hasta el cansancio por radio y televisión (desde sus apariciones en Sábado Sensacional, Miss Venezuela y en mensajes de preventa del conocido canal, pasando por el programa “Sonoclips” en RCTV y sus programas radiales en varias ciudades del país - como el valenciano “La Esencia” - hasta hoy, que dirige un programa en VTV), pide ahora a sus seguidores el sacrificio último: que lo reconozcan como una falsedad mediática.

También queda el no-lugar ideológico al que se somete el rockero, cuando con la cara pálida propia de su ascendencia caucásica y el pelo largo según dicta la tradición del vilipendiado norte, Gillman se pone en la posición del indio expoliado por la conquista, a través de un personaje de ficción evidentemente eurocéntrico: Guaicaipuro Cuauhtemoc, como si los dos personajes remitieran a una sola entidad, como si no estuvieran separados, dentro de la propia América, por el espacio y el tiempo. La realidad es que semejante síntesis eurocentrista de la diversidad americana sólo ocurre en la mente del hombre blanco, aquel al que se supone que la canción señala peyorativamente.

Así que tenemos a un tipo blanco de apellido anglosonante que nos dice que es un indio saqueado; nos dice que Bush no es más que el tradicional demonio de la santa religión Católica, Apostólica y Romana (mostrando así su apego a la tradición legada de nuestros ancestros hispanos), que además no es del oeste texano sino del lejano oriente, y siendo él mismo un producto mediático nos dice, para colmo de incongruencias y a través de las cámaras, que no le creamos nada, porque todo lo mediático es falso.

Gillman es un claro ejemplo de que, como dice el apóstol, “ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se dedicará a uno y desdeñará al otro” (Lc. 16:13). Claro que Gillman, criado histérico, tiene años empecinado en una lucha por asar demasiados conejos, tantos que ya no sabe a qué amo sirve, envía mensajes cruzados, se muerde la cola. Por eso, cuando Gillman habla de “historia” (ya sea en sus alabanzas a Venevisión, o en su parodia de Alí Primera, transformando un himno por la paz en una marcha bélica), en realidad lo que quiere decir es “cuento”.

Por eso, termino esta porquería con una cita a un gran cuentista (que no cuentero): J.R.R. Tolkien (El Señor de Los Anillos I: La comunidad del Anillo):

“Un nuevo Poder está apareciendo. (…) Contra ese poder no nos servirán los aliados y métodos de antes. Hay una sola posibilidad para ti, para nosotros. Tenemos que unirnos a ese Poder. Es el camino de la prudencia, Gandalf. Hay esperanzas de ese modo. La victoria del Poder está próxima y habrá grandes recompensas para quienes lo ayuden. A medida que el Poder crezca, también crecerán los amigos probados, y los Sabios como tú y yo podríamos con paciencia llegar al fin a dominarlo, a gobernarlo. Podemos tomarnos tiempo, podemos esconder nuestros designios, deplorando los males que se cometan al pasar, pero aprobando las metas elevadas y últimas: Conocimiento, Dominio, Orden, todo lo que hasta ahora hemos tratado en vano de alcanzar, entorpecidos más que ayudados por nuestros perezosos o débiles amigos. No tiene por qué haber, no habrá ningún cambio real en nuestros designios, sólo en nuestros medios.”

(El greñudo Saruman, antes de traicionarse).

Y la foto del muñequito de Grima, del mismo cuento, pues viene también a cuento, en relación con el versículo de Lucas y el arroz con mango mental del personaje objeto de estas líneas (claro que sin querer significar, en ningún momento, que se trata de intelectos parecidos: a pesar de la similitud en métodos y fines, Legua de Serpiente es mucho más fino e inteligente que Gillman; o al menos se da cuenta de lo que ocurre a su alrededor). No se debe usar la música para llamar a guerras políticas cuyo significado se está muy lejos de entender. Sigue cantando sobre fantasmas, Pauly, que se te da de maravilla, y deja la política para los que tienen cómo pagar su culpabilidad endémica.

Posteado el 25/01/2008 a las 2:30 pm por the_input
Saludos y desvaríos de año nuevo

Como siempre con demasiado retraso. El año comenzó con la misma flojera de siempre (en la universidad): profesores faltando, clases con la décima parte de la sección, evaluaciones con cambio de fecha de las últimas y perdidas semanas del año anterior… con el mismo ánimo arranqué yo, acabando mi temporada casual de inmersión en la teoría psicoanalítica, siempre en retrospectiva, partiendo desde el último teórico para ver cómo fue la causa del primero.

Aquí van los desvaríos.

No entiendo cómo los policías se sienten con la autoridad para tocarle el culo a la gente simplemente porque la consideran sospechosa. ¿O será el aspecto sospechoso una excusa, para ocultar un sincero deseo de tocar culos? Tampoco entiendo por qué la mayoría de los ciudadanos se dejan tocar el culo por alguien desconocido simplemente porque es policía. Sinceramente, nuestra relación con la autoridad es sexual y sadomasoquista. La ley es obscena.

Cualquier bodrio que camine por la calle escuchando Nine Inch Nails o A Perfect Circle, tiene necesariamente que comenzar a sentirse un poco sexy. No sé si esa música está hecha para eso. Supongo que habrá gente que se siente sexy escuchando merengue en el IPod.

Lo normal es que nadie vea pornografía en la calle: ese suele ser un rito privado (puede ser que los teléfonos con video hayan estimulado a algunos a ver pornografía en el transporte público o algo así). En todo caso, el que ve pornografía sabe a lo que va. El problema es cuando uno está leyendo una novela, literatura común y corriente, y de un momento a otro aparece una narración de una escena sexual. Si el narrador es bueno a veces es incómodo, uno siente que la gente que pasa caminando de pronto puede ver en la portada del libro alguna alusión sexual que uno se perdió. Se tiene la sensación de que alguien debe estar pensando que uno está leyendo literatura pornográfica. Claro que es imposible, al menos casi imposible. No podemos negar los efectos fisiológicos que una buena ración de imágenes puede tener sobre uno. Primero dejar de leer, luego pensar en otra cosa, y por último pararse e irse.

Estoy enfermo ya con la actualización de los sistemas a BsF. Pensé que en un par de tardes iba a terminar con eso, y resulta que tengo ya como tres semanas o más y la cosa no parece terminar de quedar lista. Hasta cuándo voy a tener que ver con esas mierdas francamente. Debería estar escribiendo… bueno, estoy escribiendo.

En todas partes hace falta más filosofía.

Posteado el 16/01/2008 a las 12:29 pm por the_input
Resumen sobre el post anterior: Neofascismo venezolano “for dummies”

(He aquí un resumen de todo lo que escribí en el post anterior).

Luego de haber escuchado durante varios meses este insulto, decidí hacer una revisión en varios diccionarios de ciencia política, para ver qué era realmente el Fascismo. Al respecto encontré dos tendencias teóricas: una que circunscribe el fascismo al régimen de Benito Mussolini en Italia, y otra que dice que el fascismo es una forma de gobierno que surge en un momento determinado (el período entre las dos guerras mundiales). Esta última tendencia hace una caracterización del Fascismo, según la cual un gobierno o Estado fascista:

- Propicia la precariedad en el surgimiento y mantenimiento de industrias privadas, pero utiliza a la industria como una fuente monopolizada de recursos para sus fines políticos. Ataca a la industrialización, con los beneficios obtenidos de la industrialización. Igualmente, sustituye al mercado como regulador de la oferta y la demanda, por la planificación industrial de tinte también político.

- Intenta suprimir o controlar los parlamentos, valora negativamente el individualismo y la opinión como fuente de disenso. Para eso, estimula prácticas disciplinarias en la población y monopoliza los medios de comunicación de masas.

- Da mucha importancia al Estado y prefiere los gobiernos fuertes, autoritarios, generalmente encabezados por la figura de un máximo líder carismático, un Duce, un Führer.

- Para mantener a sus seguidores cohesionados bajo su liderazgo, tiende a fomentar tensiones políticas y enemistades de poco alcance que nutren el miedo y la inestabilidad social, fuerza fundamental que en estas sociedades enfermas mantiene la cohesión de las masas.

- Propugna la uniformidad en el vestir, generalmente por el uso de colores fijos o de trajes uniformes.

- Es anti-capitalista (porque capitalismo implica pérdida de control sobre la dirección de los beneficios de la industrialización a través del mercado) y anti-socialista (porque socialismo implica igualación de clases, y el fascismo es una forma de gobierno que fortalece la posición elitesca de la clase dirigente).

- Mezcla consignas revolucionarias y conservadoras.

Luego de revisar esta caracterización, podemos pasar a compararla con el gobierno nacional, donde encontramos lo siguiente:

- El gobierno nacional entorpece la formación y mantenimiento de industrias nacionales, estableciendo regulaciones de precios a los bienes y servicios, y entorpeciendo el funcionamiento del mercado al utilizar fondos provenientes del petróleo para comprar industrias nacionales y para subsidiar la importación y venta de productos que podrían ser fabricados nacionalmente.

- El parlamento venezolano, que es la Asamblea Nacional, está monopolizado por una representación simpatizante del poder ejecutivo. Lo mismo sucede con la supeditación al gobierno del poder judicial. Y el hecho de que CANTV haya sido nacionalizada, y de que al encender un televisor con una antena al aire en la mayoría de los estados del interior del país el 90% de los canales que se ven sean del Estado y favorezcan su tendencia ideológica, habla de la posición de monopolio del Estado sobre los principales medios de comunicación de masas.

- El Estado venezolano fomenta una sociedad disciplinaria, a través de la formación premilitar en la educación secundaria, la creación y el mantenimiento de una universidad militar donde se imparte educación militarista, la sustitución de los personajes históricos civiles por otros militares en los topónimos o nombres de lugares públicos, la promulgación de leyes que disciplinan la comunicación de masas y el fomento de gigantescas colas para comprar productos en los Mercales o cobrar subsidios.

- El Gobierno venezolano suele sostener tensas relaciones internacionales con varios países alternativamente. El discurso presidencial tiende a alimentar el odio por enemigos políticos cambiantes, nacionales (”los oligarcas”, Globovisión, la “oposición golpista”) o internacionales (Bush, Uribe, el rey de España, Aznar, Vicente Fox, y un largo etcétera).

- La llamada “revolución” de Chávez, hace varios años que se pintó de rojo absoluto.

- El discurso ideológico del Estado se decanta por un intenso anti-capitalismo. Por otra parte, aunque el estado propone el socialismo como paradigma económico ideal, vemos en la actuación capitalista y monopolista del Estado (PDVSA, CANTV) la manifestación de una política anti-socialista en lo práctico.

- El discurso de Chávez utiliza constantemente citas y clisés revolucionarios; sin embargo, en hechos como la propuesta de una reforma constitucional que le permitía al presidente ser reelegido indefinidamente, vemos la clara tendencia conservadora del gobierno (Dado que ser “conservador” es, precisamente, querer conservar un orden de cosas, querer conservarse en el poder; de eso se trata ser “de la derecha”).

En todas estas actitudes del gobierno nacional vemos una clara tendencia a cumplir con las características del fascismo como forma estructural de gobierno, quedando sólo la discrepancia con el hecho de que el fascismo, según los autores revisados, no es un hecho totalmente estructural, sino que surge en un momento histórico determinado. Razón por la cual considero que este gobierno podría ser calificado acertadamente como Neofascista.

Por último: para entender un poco mejor qué es lo que planteo aquí, recomiendo leer el post anterior, y si es posible, revisar la bibliografía recomendada en el post anterior. También, repito mi opinión de que la simpatía que Chávez ha demostrado sentir por la figura de Perón en varias de sus visitas a Argentina, nos da una pista acerca de la tendencia fascista del presidente, dado que según algunos estudios realizados recientemente en este país, la relación de Perón con el Fascismo italiano fue más que estrecha, y está más que comprobada.

Aquí está, entonces. No es cortísimo, pero sí es menos largo.

Posteado el 10/12/2007 a las 9:35 pm por the_input
¿Fascista quién?: Neofascistas insultadores de profesión

Últimamente hemos escuchado y leído con demasiada frecuencia la palabra “fascista” utilizada como insulto, dirigida tanto a la oposición (creo que la he escuchado más que todo en esta dirección) como al gobierno. Aún cuando mucha gente puede identificar por similitud fonética a la palabra “fascista” con la palabra “racista”, atribuyendo a la anterior el significado de ésta; o aún cuando algunos, un poco más instruidos (aunque no lo suficiente) puede utilizarla como sinónimo de la palabra “derechista” (caso de Heinz Dieterich, entusiasta del término), creo que sería interesante hacer una revisión de este ruido blanco que se oye en todos los discursos últimamente, a ver si algún bando político de la Venezuela actual tiene razón al calificar de fascista al otro, o todo esto no es más que brutalidad posmoderna.

Para más o menos entender qué es lo que significa el concepto de Fascismo, revisé varios diccionarios de ciencia política; algunas referencias se encontrarán al final de este post, por si a alguien le interesa verlo por si mismo.

Lo primero que hay que decir, de entrada, es que en el siglo XXI no se puede acusar a nadie de fascista y tener razón a menos que se trate de un sobreviviente centenario de la Segunda Guerra Mundial. La mayoría de los teóricos definen al Fascismo como un fenómeno perfectamente circunscrito en sus orígenes a la Italia de entreguerras, que existió mientras duró el régimen de Mussolini. Otros autores, sin embargo, dicen que el Fascismo se circunscribe al mencionado período histórico, pero que no ocurrió sólo en Italia, sino en varios países de Europa, en los casos aislados en que las clases conservadoras aristocráticas y de grandes terratenientes (los “derechistas” a partir de la Revolución Francesa) lograron detener la penetración, en sus respectivos países, de los ideales “de izquierda”, es decir, los ideales burgueses. Lo que ocurre entonces es que los conservadores que logran triunfar ante las revoluciones burguesas se hacen de las herramientas para mantener la estructura de clases intacta. Para esto, se ven obligados a sustituir a la economía agraria que les caracterizaba por la más eficiente economía industrial. De esta manera, los proto-fascistas utilizan todo su poder político para detener la llegada del liberalismo y la democracia (que implicarían la progresiva igualación de la sociedad en sus derechos), pero no dejan de aprovechar los beneficios de una industrialización con ausencia de mercados (porque libertad de mercados significaría pérdida de control directo sobre la economía) para mantenerse en una posición privilegiada.

Así surgen, en toda Europa, los primeros fascismos: son, por definición, una forma de ejercer el poder político en la que una pequeña minoría monopoliza las poquísimas industrias que puedan existir en un país donde la industrialización apenas comienza. Claro que, en una situación en la que el Estado omnipotente domina todas las industrias que existen, el éxito de esas industrias y por lo tanto del Estado pasa por eliminar la libre fluctuación de los mercados, haciéndose indispensable controlar todos los comportamientos de consumo por medio de políticas de Estado. Por medio de la disciplina y la ideología. Los regímenes fascistas suelen ser, históricamente, anticapitalistas y anticomunistas, dado que ambas formas de gobierno implican una excesiva participación del pueblo que implica pérdida de poder para cualquier élite.

De esta manera, la mayoría de los teóricos coinciden en que los regímenes fascistas han tenido en común características como la presencia de gobiernos autoritarios o totalitarismos, exaltación nacionalista del Estado, eliminación del mercado en beneficio de la planificación industrial, monopolización de parlamentos y medios de comunicación de masas, instauración de esquemas de disciplina social, entre otros elementos entre lo que podemos mencionar el uso de uniformes y colores fijos, y una ideología vacilante con rechazo del capitalismo tanto como del socialismo, y con una mezcla de consignas conservadoras y revolucionarias.

Otra cosa que es interesante ver es que la mayoría de los regímenes fascistas, en su carácter autoritario, tienden a alimentar su poder en el carácter patológico de una relación sado-masoquista de dependencia de la sociedad respecto del líder máximo, como símbolo de una forma de agrupación en la que se disuelven voluntariamente las individualidades en lo que Fromm llama la “huida de la libertad”: un momento de las sociedades en que los individuos se sienten débiles y atemorizados por la inestabilidad de los sistemas liberales; esta sensación de pequeñez y de miedo, lleva a los individuos a someterse a una voluntad grupal superior que los hace sentirse fuertes a través de la figura del líder. Si lo pensamos, este es un comportamiento que vemos reproducido en formaciones grupales como las sectas religiosas o los grupos de apoyo. También sabemos cómo suelen mantenerse vivos estos grupos: una de las funciones primordiales del “máximo líder” suele ser mantener fuerte el miedo a la libertad que hace a los individuos recurrir a la figura de la autoridad. Por eso, los predicadores a veces hablan del demonio un poco más de la cuenta, y algunos políticos hablan tanto de eternos enemigos muchas veces ficcionales (”terroristas” para Bush, “Eurasia” en Orwell, o “Bush” para Chávez…) Los líderes totalitarios nutren el miedo de los individuos para mantenerlos unidos bajo su autoridad.

Luego de esta exploración acerca del Fascismo, repetimos: no puede acusarse de fascista a nadie en el siglo XXI. Mucho menos en Venezuela, donde hace años que llegó la industrialización, la libertad, la República. En particular, es ilógico acusar de fascista a la oposición venezolana, dado que el Fascismo es una forma de ejercico del poder político, y la oposición no es una facción ni un partido que tenga cuota alguna de poder político en la actualidad. Sin embargo, si revisamos nuevamente las características estructurales del fascismo, se nos presentan varias coincidencias con la situación actual venezolana:

- La llamada “revolución” de Chávez, hace varios años que se pintó de rojo absoluto.

- El Gobierno venezolano suele sostener tensas relaciones internacionales con muchos otros países alternativamente. El discurso presidencial tiende a alimentar el odio por enemigos políticos cambiantes, nacionales (”los oligarcas”, Globovisión, la “oposición golpista”) o internacionales (Bush, Uribe, el rey de España, Aznar, Vicente Fox, y un largo etcétera). Enemigos nunca faltan.

- El parlamento venezolano, que es la Asamblea Nacional, está monopolizada por una representación simpatizante del poder ejecutivo. Lo mismo sucede con la supeditación al gobierno del poder judicial.

- El discurso ideológico del Estado se decanta por un intenso anti-capitalismo. Por otra parte, aunque el estado propone el socialismo como paradigma económico ideal, vemos en la actuación capitalista y monopolista del Estado la manifestación de una política anti-socialista en lo práctico.

- Un lema fundamental del régimen fascista era: “Todo dentro del Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado”. Uno de los lemas difundidos por el chavismo últimamente es “con Chávez todo, sin Chávez nada”. ¿Cualquier semejanza es pura casualidad?

- La coincidencia más grave de todas se da en el plano de lo político-económico. El gobierno actual ha hecho y sigue haciendo poderosos esfuerzos por imponer su voluntad política al mercado nacional: el Estado utiliza el poder político para imponer regulaciones a las tarifas telefónicas, y por otra parte, compra la principal compañía de telecomunicaciones del país y actúa como un capitalista desleal, compitiendo fuertemente con las empresas privadas del rubro en tarifas y saturación del mercado. El Estado impone políticamente regulaciones a los precios de los productos de la cesta básica, y cuando la producción se ve mermada, utiliza el capital petrolero para importar los mismos productos y venderlos a precios imposibles de competir para la empresa privada. El Estado niega la concesión a un canal de televisión privado haciendo uso de su potestad sobre el espectro radioeléctrico, y luego utiliza el capital petrolero para sustituirlo por un canal ideológicamente entregado a sus prerrogativas. Lo que esto significa es que el Estado venezolano, que pretende ser socialista, actúa como un estado anti-socialista; implanta un “capitalismo de Estado” en el que se viola la condición principal del socialismo marxista, que es el fin de la explotación del hombre por el hombre, condición inherente al capitalismo. El capitalismo de Estado, además, funda en el inmenso capital petrolero una evidente política de planificación industrial que sustituye al mercado como regulador de la oferta y la demanda.

- El Estado venezolano fomenta una sociedad disciplinaria, a través de actividades institucionales como la formación premilitar en la educación secundaria, la creación y el mantenimiento de una universidad militar donde se imparte educación e ideología militarista; la exaltación nacionalista de líderes militares históricos y la sustitución con sus nombres de los de personajes históricos civiles en los topónimos o nombres de lugares públicos; incluso podemos mencionar el establecimiento de la “ley resorte” como mecanismo para disciplinar la comunicación de masas, el fomento de gigantescas colas para comprar productos en los Mercales o para cobrar las misiones y las grandes movilizaciones de apoyo a cuanta cosa hace el máximo líder: todos estos elementos constituyen la institución de mecanismos disciplinarios en la sociedad civil.

Entonces: un Estado nacionalista y todopoderoso gracias a la renta petrolera, personificado en la figura de un máximo líder, anticapitalista en discurso y anticomunista en práctica; un Estado que utiliza su monopolio sobre la única industria realmente eficiente del país para destruir a todas las demás industrias nacionales; un Estado que lo tiñe todo de color rojo, que alimenta las tensiones internacionales para mantener a su pueblo sometido por el miedo, que fomenta la disciplina en todos los espacios y que manipula los poderes públicos. La única objeción que encontramos para calificar al gobierno actual como fascista, es que sencillamente no apareció a inicios del siglo XX antes del desarrollo y difusión de la industrialización. El gobierno venezolano apareció con la industrialización en marcha; sin embargo, está encontrando la manera de debilitarla a su mínima expresión, monopolizando lo poco de industria que funciona.

Así las cosas, en rigor a la definición de Fascismo, no podemos calificar tampoco al gobierno venezolano actual de fascista. Lo que sí podemos es distinguir todas las características del fascismo, a excepción del momento histórico, en este gobierno. Lo que se suele hacer en estos casos, es acuñar el prefijo “Neo” al concepto. El gobierno venezolano actual sería, entonces, neofascista.

El Fondo de Cultura Económica acaba de publicar un libro en el que se argumenta el carácter eminentemente fascista de Juan Domingo Perón, el presidente argentino, y sus estrechas filiaciones con el fascismo italiano y sus manifestaciones en la Argentina. No lo he leído, porque acaba de salir y no he tenido dinero para comprarlo; sin embargo, de ser cierto, cobra un nuevo sentido el eminente orgullo que el presidente Chávez ha manifestado sentir en sus varias visitas a la Argentina, cuando en sus apariciones públicas la multitud le ha aclamado con la frase “¡Chávez, Perón, un solo corazón!“. Corazón fascista.

Referencias:

Fromm, Erich. El miedo a la libertad. (citado en Gorlitz).
Gorlitz, Axel. Diccionario de Ciencia Política. Alianza Editorial, 1980.
Ossorio, Manuel. Diccionario de ciencias jurídicas, políticas y sociales. Heliastra, 1981.
Serra Rojas, Andrés. Diccionario de Ciencia Política. FCE, México, 1998.

Posteado el 09/12/2007 a las 9:07 pm por the_input
Las malas intenciones: sombras perennes detrás de la propuesta

Aún habiendo rechazado la reforma, todos sabemos que buena parte de este triunfo se debe a la actitud de los propios chavistas, cuya desconfianza acerca de la propuesta los movió a votar en su contra o a no salir a votar. Esto resulta importantísimo, tomando en cuenta el hecho de que casi ninguna decisión o propuesta política de Chávez en el pasado lo ha llevado a una pérdida de confianza popular tal, capaz de hacerlo perder unas elecciones. Entonces, se hace imperativa una revisión de aquellos elementos que produjeron la desconfianza.

A este respecto, creo tener un par de puntos que acotar.

- En primer lugar, con respecto al artículo 337. Varias personas afectas a Chávez desconfiaron de la reforma por esta propuesta que eliminaba derechos humanos instituídos constitucionalmente, desamparando a los venezolanos durante los estados de excepción. Igualmente, el hecho de que estos estados de excepción ahora no podrían ser levantados sino únicamente por el Presidente de la República, cuando antes podían ser levantados también por la Asamblea, produjo cierta desconfianza. Yo invito a los chavistas que desconfiaron de este artículo a preguntarse, ¿qué buena intención puede haber en esta propuesta? Porque el desamparo en los derechos humanos es algo que afecta al pueblo entero, inclusive a los chavistas. Por mucha buena intención que se pueda creer que tiene Chávez para con Venezuela, es difícil comprender por qué él hubiese querido que el pueblo venezolano, en el caso de un estado de excepción, estuviese más desamparado que de costumbre. Estamos claros en que él no propuso esta modificación del artículo; sin embargo, la situación es la misma si no sólo la apoyó, sino que prestó su nombre y su figura política entera para intentar que esto fuese aprobado. ¿Qué buena intención hay en ello?

- Con respecto a la posibilidad de reelección ilimitada. Muchos venezolanos, encabezados por el propio Chávez, consideran que no hay otro venezolano capaz de gobernar a Venezuela exitosamente. Sin embargo, un principio fundamental de la democracia es la alternabilidad; es el principio que garantiza que todos los venezolanos pueden ser presidentes alguna vez, y no sólo un hombre. Modificar un artículo para poner en riesgo la garantía de alternabilidad es, directamente, poner en peligro el derecho que todo venezolano tiene de ser también presidente. De ser electo y proponer su plan. ¿Qué buena intención puede tener un venezolano, para creer y declarar que él es mejor que todos los demás para gobernar el país? ¿Qué buena intención puede haber detrás del cercenamiento de ese derecho? Todos sabemos que no hay un gobierno perfecto en todo sentido, en ningún lugar del mundo, y afirmar lo contrario sería desconocer la realidad. Por no haber un gobierno eternamente perfecto, puesto que las condiciones de toda sociedad siempre están cambiando, los gobiernos también deben estar cambiando para adaptarse; y no sólo la actuación y los planes del gobierno, sino las personas que lo ejercen. Esto porque una sola persona tiende siempre a tener ideas fijas y personales de lo que debe ser el país; pero un país democrático no debe funcionar de acuerdo a un plan personal, sino de acuerdo a un plan colectivo, porque lo contrario es tiranía. La excesiva continuidad de un personaje en el poder, y la excesiva importancia de las decisiones de un sólo ciudadano respecto de la realidad de todos los demás, es tiranía. ¿Qué buena intención puede implicar proponer un artículo que lesiona las garantías a la alternabilidad, y por ende a los propios principios democráticos y a los derechos de todos los venezolanos?

- El socialismo como ideología sienta sus bases en el comunismo marxista; uno de sus puntos fuertes de crítica es la llamada “explotación del hombre por el hombre” que caracteriza al capitalismo. Todo socialista, por ende, debe deplorar las situaciones económicas en las cuales una minoría propietaria de los medios de producción explota a una mayoría proletaria, trabajadora; en Venezuela, el capitalismo es ejercido no sólo por capitales privados, sino también y principalmente por PDVSA, la industria más grande del país, y la que genera más plusvalía y ganancias en comparación con todas las demás industrias nacionales. Sin embargo, PDVSA no genera más fuentes de trabajo que todas las demás industrias juntas. La propuesta constitucional no sólo centralizaba en la figura del presidente la dirección de la renta petrolera, asignándole la dirección del hoy autónomo Banco Central (que es el ente al que se dirige la renta petrolera nacional), la administración de los excedentes económicos y las reservas internacionales (que son el capital de PDVSA, por ende el capital nacional y el capital más grande del país), sino que pretendía restar importancia a la empresa privada eliminando el fomento (art. 115) a la empresa privada y fomentando, en su lugar, la creación de empresas de propiedad mixta o comunal subsidiarias del gran capital nacional, como franquicias o filiales de la gran industria petrolera, contra las cuales iba a ser muy difícil competir por parte de los pequeños capitales privados del país (pequeños, claro, en comparación con PDVSA). Toda esta situación desembocaría en la progresiva sustitución de las empresas privadas nacionales por empresas subsidiarias de PDVSA a través del estado; esto no sería sino un recrudecimiento de las relaciones patrono-empleado, dado que la mayoría de los proletarios pasarían a ser empleados directos o indirectos de un sólo capital, el petrolero nacional, que sería mayoritariamente dirigido por el Presidente de la República. Recrudecimiento, entonces, de la situación actual de explotación del hombre por el hombre, dado que aumentaría la base proletaria y se reconcentraría el capital en una cantidad más reducida de manos. ¿qué buena intención podía tener la propuesta de fortalecer la relación capitalista de explotación del hombre por el hombre, concentrando prácticamente todo el capital en un solo ente, que es además el que legisla el país y administra la justicia? En circunstancias tales, ¿a quién se dirige por ley o por justicia un proletario explotado, si el encargado de la justicia es el mismo patrono de quien se recibe la explotación? ¿Qué socialismo, qué reparto del poder o justicia social pueden derivar de una situación tal?

- En fin, ¿Qué buena intención puede haber en el aumento de todos los porcentajes para la activación de referendos? Eso no sólo hace la activación de referendos más difícil para los opositores. La hace más difícil también para los chavistas que quieran activar referendos contra funcionarios opositores. Lo que se dificulta aquí es la posibilidad de que el pueblo venezolano, en general, pueda revocar el mandato de funcionarios políticos y ejecutivos. ¿Qué buena intención puede haber detrás de esta usurpación de derechos instituídos?

Lo que quiero decir con todo esto es que el temor, la desconfianza que movió a muchos chavistas a abstenerse o a votar contra la reforma, debe también invitarlos a reflexionar acerca de sus líderes, a tratar de comprender que esos elementos de desconfianza no surgieron de la nada, sino que surgieron precisamente de los líderes cuya buena intención se cree garantizada. El chavismo debe ahora preguntarse, ¿qué buenas intenciones tienen quienes utilizan el poder y manipulan nuestra simpatía para tratar de usurparnos derechos constituídos y de fortalecer nuestra dependencia y nuestra explotación?

Amigos chavistas, piénsenlo.

Posteado el 04/12/2007 a las 8:50 am por the_input
Fracasa la reforma: el fin de una ambición

La universidad caduca, aquella cuyo fin se quería decretar, parió una generación de venezolanos capaz de hacerle frente a las pretensiones de un “máximo líder”, que quería hacerse el dueño absoluto de un país, el dador de los derechos, el padre de los ciudadanos.

Venezuela, después de todo, ha demostrado que puede despertar, un poco tarde, pero a tiempo.

Chávez enfrenta su primera gran derrota, su proyecto socialista derrumbado; los motores de una revolución totalitaria se apagan, y las calles de Venezuela descansan al fin, embadurnadas de pintura pagada con nuestros impuestos y nuestro petróleo, promocionando un nuevo amanecer que la mayoría nunca quiso. Se oxida en las paredes un sueño ajeno.

Ahora el presidente sabe lo que el venezolano no quiere. El venezolano no quiere que le quiten derechos constituidos, ni aún a coste de promesas nebulosas de derechos nuevos. El venezolano no quiere vivir en un país mediocremente comunista, oprimido por la misma explotación del hombre por el hombre que el marxismo ha querido destruir, pero ridiculizado por la fuerza de un capitalismo de Estado. El venezolano no quiere perder el derecho a la propiedad, y a disponer de sus bienes. No quiere ver sus centros educativos convertidos en iglesias de culto a un dios mortal y autoproclamado.

Venezuela no quiere ver a sus hijos ridiculizados por el discurso denigrante de un líder que se cree invencible; Venezuela suscribe los pactos inmensos de humanidad y de paz que las desgracias de otros hombres, de generaciones pasadas, nos han legado. El poder civil venezolano sigue luchando por librarse de esa tara histórica del personalismo. Los venezolanos no quieren que tan sólo un hombre sea la causa de su separación definitiva.

Los venezolanos quieren compartir su país. Quieren ser libres y tener el poder entre todos, en lugar de delegarlo en manos de un sólo hombre con delirios de autoridad suprema e incuestionable. Lo que él creía imposible ha sucedido, al fin. Y ahora, resta ver cómo reacciona un hombre que se creía un regidor de destinos, ante la muralla intraspasable de los destinos que su patria le impone. Si creerá más importante a su proyecto que al deseo explícito de la mayoría del pueblo, sólo el tiempo lo dirá; la legitimidad, sin embargo, ya no estaría de su parte. Tendría que transitar por un terrible camino de violencias - camino por el que alguna vez comenzó su tránsito político.

Pero hoy, ya no es más que un tránsito. Una cuenta regresiva a la alternabilidad, consagración de la democracia. Hoy, algunos tienen que recordar que no son sino hombres.

Como pocas veces en mi vida, tengo que decir que me siento al menos una pizca orgulloso de ser venezolano, aquí y ahora. Un venezolano en un punto ínfimo del espacio y del tiempo, haciendo una diferencia. De repente mañana ya no tanto, como siempre. Pero hoy tenía que decirlo.

Posteado el 03/12/2007 a las 2:07 am por the_input
La Reforma Constitucional: lectura minuciosa y meditada, y razones consecuentes para votar a su favor o en su contra

Antes de comenzar a escribir, creo que lo más difícil de este post ha sido ponerle título. Esto, porque no me interesaba de buenas a primeras generar rechazo en los lectores parcializados con una u otra tendencia política. Lo que expongo a continuación es el resultado de la lectura que realicé el día de ayer, tomando notas, comparando el texto de la propuesta emanada de la Asamblea Nacional con el de la propuesta del presidente, y estos dos a su vez, con el texto de la constitución de 1999. El intento es, lectura más allá de los prejuicios.

Voy a dividir este post en tres partes. En la primera, voy a mencionar las partes de la propuesta que me han parecido positivas. En la segunda, voy a mencionar las deudas que tenemos aún con la constitución de 1999. En la última, voy a mencionar las cosas que encuentro negativas de la propuesta.

Así, en principio, vamos a las cosas positivas. En primer lugar debo mencionar la parte final del artículo 87 propuesto, donde se menciona la creación de un fondo de estabilidad social, lo que brindaría a los trabajadores informales la posibilidad de contar con muchos beneficios laborales que actualmente no poseen por no formar parte de empresa pública o privada alguna. Me parece que esta propuesta ejemplifica muy bien el carácter social que toda democracia moderna debe incorporar.

Por otra parte, y también dentro del marco de lo que me parece debería ser la aplicación del socialismo dentro de un estado democrático, me parece al menos superficialmente positiva la disminución, en el artículo 90, de la jornada laboral. Siendo optimistas, esto debería resultar en la creación de nuevos turnos y por ende de nuevos puestos de trabajo, así como en el incremento del tiempo libre de los ciudadanos. Sin embargo, más comentarios sobre esto adelante.

Por último, también considero positivo el reconocimiento de más formas de propiedad además de la privada, en el artículo 115. Esto otorgaría mayor legitimidad y a la vez propiciaría una legislación responsable respecto de estas otras formas de propiedad (colectiva, mixta, propiedad social directa). Pero igualmente, más comentarios sobre este artículo adelante.

Lamentablemente, hasta aquí llegan los cambios que me parecen positivos. Así que paso a mencionar las deudas. Quiero especificar, sin embargo, que cuando hablo de deudas me refiero exclusivamente a los artículos que, aún siendo parcialmente reformados en la propuesta actual, contienen ideas que ya estaban en la constitución de 1999 y aún así no han sido puestas en práctica.

La primera deuda, me parece, se encuentra en la reforma de artículo 113, donde se habla de los monopolios. Digo que es una deuda, porque con toda la valoración negativa y la carga restrictiva que la constitución de 1999 y la propuesta de reforma actual imponen respecto del tema, en ningún momento vemos que se hayan tomado acciones contra el ejercicio del monopolio por parte del Estado; y aquí estamos concientes de que existen áreas económicamente prioritarias para el Estado que deben ser monopolizadas por el mismo, caso particular del petróleo. Sin embargo, en los últimos años hemos observado cómo el Estado venezolano ha hecho uso de su posición de dominio, temporalmente garantizada por el alto ingreso petrolero, para establecer luchas que podemos caracterizar como monopólicas; caso de la compra de CANTV y empresas filiales, por ejemplo. El estado compra la principal compañía de telecomunicaciones del país, e inmediatamente comienza a bajar las tarifas, compitiendo deslealmente contra otras empresas de comunicaciones (Movistar), bajando los ingresos de la compañía sin preocuparse de caer en una balanza negativa, gracias al colchón que el ingreso petrolero proporciona a las industrias del Estado. Igualmente, vemos como el Estado compite deslealmente con la mayoría de las industrias alimenticias del país, imponiendo regulaciones a los precios del mercado, y compitiendo a la vez con productos importados subsidiados con dinero petrolero. Es clara la posición de dominio que el petróleo proporciona al Estado, y cómo este, haciendo uso además de sus facultades financieras, hace imposible la supervivencia de las industrias nacionales. La lucha contra los monopolios, en este sentido, me parece una deuda de ocho años con la constitución, donde el principal deudor es el propio Estado petrolero, principal capitalista del país.

El artículo 152 nos plantea otra deuda constitucional, cuando nos menciona la no intervención en los asuntos internos en lo que respecta a relaciones internacionales de la República. El ejecutivo nacional, a lo largo de su gestión, ha dado muestras contundentes de apoyo a candidatos simpatizantes en procesos eleccionarios de otros países. Este apoyo, a veces ideológico y a veces económico, mediante el cual se ha participado en la política interna de varios países latinoamericanos, me parece una deuda y además una hipocresía, dado que un país intervencionista no puede esperar menos de sus vecinos, sino intervención. El respeto por los asuntos internos es algo que hoy y desde hace ocho años, nuestro ejecutivo tiene que aprender.

Por último, el artículo 272 me parece una deuda grave y fundamental. El sistema penitenciario, que en la reforma pasa de estar descentralizado y dirigido por profesionales capacitados a estar centralizado y dirigido por el ejecutivo, no ha dado muestras de mejoría significativa desde la adición de éste artículo en la constitución de 1999. Las prisiones venezolanas siguen siendo antros inhumanos donde reina la insalubridad, el hacinamiento y el crimen puertas adentro. La reforma propuesta y el plan de centralización no harían sino devolver las cárceles a la jurisdicción de un poder centralizado, a la manera de la constitución de 1961, cuando la administración de cárceles era atribución del ministerio público.

De esta manera y terminada la exposición de aquellos artículos que considero deudas respecto de la constitución de 1999, paso a exponer las partes de la reforma que considero negativas.

En primer lugar, es importante comprender que la legislación, y en particular la legislación constitucional, es un ejercicio de carácter progresivo. Cuando digo esto, me refiero en particular al hecho de que una constitución nueva no debe disminuir derechos de la ciudadanía que han sido obtenidos y consagrados en constituciones anteriores. En todo caso, la legislación constitucional debería velar por el mantenimiento o la ampliación, nunca la disminución de derechos. En este sentido me parece que la reforma constitucional plantea una eminente caminata regresiva. Explico por qué.

La reforma constitucional, en los artículos 71, 72, 74, 341 y 342 dificulta con respecto a la constitución de 1999 los procesos mediante los cuales el pueblo puede ejercer su soberanía a través de los referendos. Resulta trágico verificar que en algunos casos, los porcentajes mínimos para activar estos mecanismos han sido duplicados (art. 71) o triplicados (art. 74). Esto es un retroceso obvio en lo que a consecución de derechos ciudadanos se refiere. Y la ampliación del artículo 70, en una enumeración innecesaria de posibles consejos o asociaciones populares que casi terminó por incluir a los consejos de jugadores de metras, no hace mella en la gran disminución en el ejercicio de la soberanía popular que lo anteriormente mencionado implica.

Otra manera en que la reforma y el ejecutivo plantean la disminución de la soberanía popular, es la creación, designación y determinación de número y competencia por parte del presidente, del nuevo cargo ejecutivo de vicepresidente (arts. 225 y 236, numerales 5 y 22). Si bien la reforma constitucional no especifica las atribuciones de este cargo completamente supeditado en designación y funciones al poder ejecutivo, el propio presidente Chávez ha dicho explícitamente que la intención detrás de la creación de este cargo es la designación a dedo de funcionarios ejecutivos que puedan asumir directamente funciones anteriormente propias de los gobernadores de los estados, elegidos democráticamente. Dado que en el marco de la reforma constitucional no se establece ninguna limitación legal a este plan descrito por el propio presidente, resulta obvio que la designación de vicepresidentes ejecutivos regionales es posible. Así, la suplantación de atribuciones por parte de un funcionario ejecutivo nombrado a dedo, de las funciones propias de un funcionario elegido por el pueblo en elecciones plurales, directas y secretas, es una disminución de la soberanía popular.

Otra manera de restar pluralidad y soberanía al pueblo, es instituyendo la designación por parte de funcionarios centrales, de subfuncionarios regionales que antes eran elegidos por concurso público. Este es el caso de los Contralores estatales (art. 163) y municipales (art. 176).

Aquí entramos en las dos zonas más álgidas de la discusión acerca de la disminución de los derechos ciudadanos. Comenzamos por el problema de la propiedad. En lo que respecta al artículo 115, es importante mencionar que la Asamblea Nacional, en su revisión de la propuesta del presidente, acertadamente incorporó los atributos de uso, goce y disposición que el presidente había eliminado respecto de la constitución de 1999. Sin embargo, la afirmación del reconocimiento de propiedad privada únicamente sobre algunos tipos de bienes (uso y consumo) y medios de producción, excluye el reconocimiento de otros tipos de bienes, dentro de los cuales nos parece importante mencionar los bienes financieros y los bienes de inversión. Sin ser estos los únicos tipos de bienes que quedan excluidos de la propuesta, ya resultan bastante problemáticos, dado que no aparecen así reconocidas las acciones de bolsa, participaciones o bonos de la banca, ni aquellas propiedades que se poseen con el único fin de participar de su valor en el mercado, es decir, acciones en clubes, inmuebles o automóviles comprados como forma de inversión, e incluso inmuebles utilizados exclusivamente para alquilar, dado que según la teoría marxista (que es la que acuña y define el concepto de “medios de producción”) un medio de producción es únicamente un recurso que permite la producción, con base en el trabajo, de artículos comerciables, mercadeables. Así, según esta teoría, los inmuebles utilizados para generar ingresos por alquiler, y los bienes que generan ingresos por la prestación de servicios que no producen artículos (desde herramientas de plomería hasta taxis, camiones, gandolas, helicópteros y aviones), ya no son reconocidos dentro del margen de la propiedad privada.

Esta omisión que parece un error pasado por alto, deja de parecer tal cuando vemos que en artículos como el 103, y en especial en los artículos 113 y 184, la constitución se plantea la progresiva transferencia a entes de propiedad comunal, social o mixta de las empresas de servicios, así como la creación de empresas de servicios con propiedad mixta o comunal, y la creación de empresas gestionadas por el Estado para la prestación de aquellos servicios que en un momento dado el Estado considere vitales para la economía o el desarrollo. El reconocimiento de aquella propiedad privada que sirve para la prestación de servicios como actividad económica aparece entonces, en el proyecto de reforma constitucional, como no prioritario.

Otro caso de no reconocimiento de la propiedad aparece en el artículo 98 de la propuesta, de donde se ha eliminado el reconocimiento de la propiedad intelectual que aparecía en la constitución de 1999. Esto, con todos los problemas de explotación de la misma que tal decisión puede acarrear para nuestros productores de arte y conocimiento. De esta manera, el arte que se produce, el conocimiento que se produce, ya no es propio para distribuir o explotar, para intentar ganarse la vida con él. ¿Qué motivación pragmática puede tener entonces un científico o un productor de tecnología, para producir? Igualmente, alguien que escribe un libro sobre cualquier tema será reconocido como autor con base en el derecho de autor, pero cualquier editorial va a ser libre de publicar el manuscrito y lucrarse con éste sin responder económicamente al escritor. Misma situación con la música.

La situación de los derechos ciudadanos y humanos en los estados de excepción es otro punto que ha generado malestar en la reforma, y me parece que con razón. En la constitución de 1999, el artículo 337 reconocía que durante un estado de excepción, el derecho a la información, el derecho al debido proceso y los demás derechos humanos intangibles eran inviolables. La reforma, además de eliminar esa referencia final a los demás derechos humanos intangibles (dentro de los que se incluye, según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la no esclavización, la no injerencia arbitraria en la vida privada, domicilio o correspondencia, el derecho a la solicitud de asilo, y la privación arbitraria de la propiedad entre otros), permite la eliminación del derecho a la información y al debido proceso. Esto resulta trágico, dado que implica que en un estado de excepción, el Estado puede excluir del espectro radioeléctrico a todas las emisoras de radio y televisión que desee, coartando o interviniendo así la posibilidad de informarse de todo ciudadano. También implica que en un estado de excepción las fuerzas del Estado pueden irrumpir en cualquier vivienda y sustraer la libertad a cualquier ciudadano sin procesarlo judicialmente como es debido. Implica, en fin, que en un estado de excepción el Estado se reserva el cumplimiento o no de todos aquellos derechos, consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que no aparecen explícitamente en el artículo 337. Esto resulta en una obvia e incontestable disminución de la soberanía popular.

Sin embargo, hay un par de casos en los que la reforma intenta ampliar derechos ciudadanos.

La primera de ellas aparece en el artículo 64, donde se establece que todos los ciudadanos venezolanos podrán votar a partir de los 16 años. Viendo un poco más de cerca esta propuesta, no podemos evitar preguntarnos si efectivamente, podemos hablar de una generalidad de ciudadanos de 16 años con suficiente voluntad política para participar en unas elecciones. Si miro atrás hacia mi juventud, recuerdo que a los 16 años yo tenía leído y fresco el manifiesto del partido comunista de Marx y Engels, y me tragaba completa la utopía, mientras mis padres se divertían con mi comunismo de manual sin tratar de imponerme el criterio negativo que desde su juventud habían cultivado respecto de tales ideas; era yo un hippie vegetariano y utópico, así como muchos jóvenes de los que hoy en día creen en el proceso pero no pueden manifestar su voluntad política por no tener edad para votar. Viéndolo de esta manera, resulta manifiesto que el ejecutivo actual quiere dar vigencia a la voluntad política de estos jóvenes que serían como era yo, como éramos muchos a los 16, suponiendo que el gusto adolescente por la utopía se puede revertir electoralmente a su favor. Pero en este punto cabe también preguntarse: ¿cuál es la validez efectiva, fundada en la madurez y la experiencia, que tiene la voluntad política de un joven de 16 años? A los mismos 16 años, con el manifiesto comunista leído y el vegetarianismo, y mis deseos de vivir de la música y la poesía, yo hubiese sido incapaz de votar por nadie. Incluso a los 19 (1999) y a los 20 años, la manera en que veía el desarrollo de los acontecimientos políticos del país me decía que cualquier decisión que yo tomase no iba a ser el producto de una reflexión seria y prolongada, sino el resultado de una primera impresión y una reacción visceral. Así, mientras a los 20 años yo todavía no había votado por falta de interés, experiencia y compromiso, conozco casos de jóvenes de 19 años que, sin tener preferencia por ningún candidato en particular, le han hecho el favor de votar a otra persona según su particular preferencia. Me pregunto, ¿qué madurez política puede tener una persona que sin preferir a ningún candidato, regala su voto? ¿Qué se puede esperar de los votantes de 16 años, que apenas un año antes no habían pensado jamás en política sino que jugaban y fantaseaban con el mundo, y a quienes sin haber tenido tiempo de reflexionar, se les exige ejercer una voluntad que les queda grande?

No puedo dejar de decir que el argumento de la madurez en la voluntad política expresado más arriba se tambalea cuando revisamos a la población venezolana mayor de 18 años, y verificamos que la inmadurez a la hora de ejercer derechos no es un problema de edad sino de ignorancia; la reacción visceral y contraproducente, en Venezuela, no es algo que se cura a los 18. El fanatismo del que yo gozaba mientras me sentía libre para hacerlo, y al que aún hoy en día trato continuamente de suplantar por escepticismo y pensamiento crítico, es efectivamente la raíz de la voluntad política vigente en una mayoría de los venezolanos que sigue reaccionando a la política como si de ritual dionisiaco se tratase, temblando ante los gritos del líder, conmoviéndose ante el mismo beso a los mismos bebés, ante el mismo abrazo a las mismas ancianas. No, el problema de la inmadurez política no es un problema de edad.

El otro caso de ampliación de derechos lo encontramos en el artículo 109, donde en el último párrafo se garantiza el voto paritario de estudiantes, profesores y trabajadores, es decir, personal obrero y administrativo, para la elección de las autoridades universitarias. Para quienes desconocen el funcionamiento de la universidad, actualmente en las elecciones de autoridades académicas únicamente participa la población académica de la universidad (alumnos, profesores), mientras que en las elecciones de autoridades de los sindicatos obreros y administrativos participa el personal obrero y administrativo respectivamente; el voto en las elecciones académicas, por su parte, es representativo, de manera que el voto de un profesor equivale a varios votos estudiantiles; así, se logra que las facciones profesoral y estudiantil estén igualitariamente representadas en las elecciones, dado que la población estudiantil es inmensamente mayor que la profesoral.

Esta ampliación, a mi parecer, se lleva a cabo tomando atribuciones sobre facultades que no son propias del Estado desde el momento en que, en el primer párrafo, se reconoce la autonomía universitaria. Aún aceptando que el Estado pueda, sin perjuicio de la autonomía universitaria, establecer condiciones constitucionales para unas elecciones de autoridades que deberían ser reguladas por la vía de la legislación, tengo objeciones en relación con el tema del voto paritario. El establecimiento del voto paritario se propone como una manera de llevar al campus universitario los principios de igualdad social que reinan en el resto de la ciudadanía. Sin embargo, es importante comprender que la población universitaria se diferencia de la población nacional en un aspecto fundamental: la universidad es, en esencia, un espacio académico, y si existe es para llevar a cabo actividades académicas con los mayores niveles de excelencia posibles: todos los demás ámbitos de la universidad, léase obreros y administrativos, son secundarios ante la academia. Mientras la política en el ámbito de la población nacional se ejerce como actividad dirigida a la preservación y realización de múltiples principios fundamentales que constituyen a la nación desde muchos frentes imposibles de superponer en importancia, el valor fundamental y la dirección imperturbable de la universidad debe ser la excelencia académica.

En este sentido, si se supone que los intereses académicos deben salvaguardarse por encima de la igualdad política, ¿qué beneficios académicos puede traer la participación política del personal obrero en la elección de autoridades académicas? Si la academia se constituye en la disposición e intercambio de saberes entre profesores y estudiantes, siendo el personal obrero y administrativo propio de funciones ajenas a la academia, ¿bajo qué criterios se supone que un obrero puede saber quiénes son académicamente óptimos? Además, esta propuesta ignora el principio democrático según el cual todo el que elige puede ser elegido, tal que si los obreros pueden votar para elegir autoridades académicas, entonces igualmente podrían postularse para ser autoridades académicas. Tendríamos entonces bedeles ejerciendo funciones académicas para las cuales no están ni remotamente preparados. O profesores universitarios dirigiendo sindicatos obreros en los cuales no tienen participación alguna. Este artículo pone de manifiesto un gran desconocimiento por parte de los legisladores de lo que es en realidad una universidad, de lo que la hace funcionar y de cuáles son sus fines, su misión. Y esto sin hablar del asunto de la paridad en los votos, que hace al voto de un obrero valer lo mismo que el de un estudiante y que el de un profesor. La paridad implica la anulación, el aplastamiento por las mayorías de una minoría constituida por los profesores, individuos que precisamente por su excepcional preparación académica en determinadas áreas, se suponen aptos para impartir saberes. De manera que si nos remitimos a los principios de proporcionalidad y representatividad, que deberían ser vigentes en instituciones donde no todo el mundo cumple la misma función general, el criterio de los profesores vale menos que el de los obreros, y mucho menos que el de los estudiantes. Permitamos a los obreros, entonces, impartir clases en las facultades de Medicina e Ingeniería. Permitamos a los alumnos reformar el pensum que todavía no han completado, o más aún, postularse para rectores de la universidad. No tiene sentido.

Hemos hecho un recorrido por aquellos artículos de la propuesta que, a mi parecer, despojan de derechos y merman la soberanía del pueblo. Sin embargo, cuando algún derecho deja de pertenecer al pueblo, ¿a dónde va? ¿desaparece? ¿o pasa a formar parte de las atribuciones de otra instancia del Estado?

A partir de aquí veremos que aquella porción de la soberanía de la que se despoja al pueblo, pasa a ser atribución de algunos otros, a saber, del Poder Ejecutivo nacional. La propuesta de reforma constitucional contempla una reconcentración del poder y de la soberanía en manos del ejecutivo, al mismo tiempo que una disolución microcelular del poder que es entregado en manos del pueblo. Cómo se lleva a cabo este proceso lo veremos a continuación.

La creación de consejos populares, comunas, ciudades comunales, tal como observamos en los artículos 16 y 18 de la reforma, tienden a la creación de pequeñas células de poder cuyos únicos criterios de creación y organización parten de iniciativas del Ejecutivo Nacional. Es decir, si bien los consejos y las comunas pueden ser constituidos espontáneamente, las relaciones entre éstos grupos, que implicarían la articulación de sistemas superiores y más soberanos como Ciudades Comunales, no adquieren personalidad jurídica, y por tanto carecen de coordinación y de capacidad para el ejercicio del poder a mayor escala, hasta el decreto presidencial que les otorga tal estatus. De esta manera, se observa un desequilibrio de poder en el hecho de que se hace casi imposible coordinar un poder con magnitud suficiente para hacer contraposición al poder central representado en el Ejecutivo. Esto se agrava si recordamos lo dicho anteriormente sobre el cargo de vicepresidente regional, a designación del presidente. De esta manera, la nueva geometría del poder apunta a dos cosas: Condicionamiento en la formación de nuevas células de poder y supeditación de las mismas al poder central, por una parte; intervención, a través de los vicepresidentes regionales y de otros cargos a designación de instancias centrales (como los contralores estadales y municipales), en el ejercicio del poder en las estructuras estadales vigentes. De esta manera, vemos cómo la propuesta maneja un sistema doble y superpuesto en la distribución del poder. Intenta crear una nueva distribución del poder profundamente vertical y superponerla en territorios actualmente administrados por las viejas estructuras, y a la vez, intenta debilitar estas estructuras tradicionales y descentralizadoras, redistribuyendo el ejercicio del poder en las mismas, e insertando nuevos cargos centralizados que suplantarían a los funcionarios anteriores.

Esta tendencia a la creación de sistemas paralelos la hemos visto anteriormente, cuando en vez de rescatar y rehabilitar el sistema de salud nacional, el ejecutivo creó un sistema de salud paralelo a través de las misiones; cuando en vez de optimizar el sistema educativo nacional, creó un sistema paralelo de educación, también a través de las misiones. El problema con este nuevo intento de creación de un sistema paralelo, es que su campo de acción no es otro que el mismo espacio del poder político. Se trata del propio territorio nacional redistribuido, y de la creación de cargos políticos nuevos con el fin exclusivo de entrar en pugna directa con los cargos preexistentes.

La clave para comprender buena parte de la propuesta de reforma es entenderla como un proyecto de reorganización del poder con miras a un ejercicio central, unipolar y absolutista del mismo.

Prueba de ello es que si recorremos la propuesta de reforma y la comparamos con la redacción de la constitución de 1999, encontramos que muchos artículos cuyo sujeto era antes un colectivo o un común, presentan ahora al Estado, el Ejecutivo Nacional o el Presidente de la República como ente director y regulador. Veamos algunos casos:

- Artículo 87. Antes (1999) el propio patrono garantizaba las condiciones de trabajo; ahora, es el Estado el encargado de garantizarlas, de manera que el Estado tiene injerencia directa por encima del patrono en las condiciones de trabajo.

- Artículo 90. Antes (1999) se dispondría, conjuntamente entre todos los interesados, de lo conveniente para el mejor aprovechamiento del tiempo libre de los empleados. Ahora, El Estado promueve los mecanismos para la utilización del tiempo libre. Así, pasa de ser parte interesada a principal o único actor.

- Artículo 112. En 1999 todas las personas podían dedicarse a la actividad económica de su preferencia. Ahora, las actividades económicas están supeditadas a un modelo económico pensado por el Estado.

- Artículo 141. Antes, la administración pública era una sola, y el artículo 141 se limitaba a establecer sus principios. Ahora se habla de dos categorías de administración pública: la vieja, regulada por la constitución, y las misiones, creadas y administradas directamente por el Poder Ejecutivo.

- Artículo 156, numeral 12. Antes el Poder Público regulaba la moneda extranjera en general, es decir, de acuerdo a sus fluctuaciones en el mercado. El control de cambio, se entiende, era una medida extraordinaria. Ahora, Lo que regula el Poder Público es el régimen cambiario. De manera que el cambio de divisas es siempre y constitucionalmente un régimen regulado por el Estado, no por el mercado.

- Artículo 164. Antes los estados tenían la atribución de asignar competencias a los municipios para la organización de policías propias (numeral 6). Ahora, apenas pueden organizar las policías estadales. Igualmente, antes era atribución de los estados en coordinación con el ejecutivo la administración autónoma de carreteras y autopistas nacionales, puertos y aeropuertos (numeral 10 de la constitución de 1999). Ahora, estas atribuciones han desaparecido de la lista que corresponde a los estados, quedando exclusivamente en manos del poder central.

- Artículo 191. Antes, los diputados de la asamblea no podían aceptar o ejercer cargos públicos sin perder su investidura. Ahora, el Presidente de la República puede designar cargos públicos a los diputados, salvándolos de perder su investidura. Los funcionarios que entren en este régimen por la gracia del presidente, naturalmente, suponemos que cobrarán honorarios por ambas posiciones.

- Artículo 230. Fundamental: El presidente puede hacerse reelegir indefinidamente, es decir, una vez tras otra al terminar cada período presidencial, ahora de 7 años. Antes sólo podía ser reelecto una vez. Si aunamos esto al hecho de que en el artículo 67 se propone que el Estado podría financiar a discreción las actividades electorales, mientras que en la constitución de 1999 se prohibía terminantemente el financiamiento de asociaciones con fines políticos con fondos provenientes del Estado, y recordamos que, gracias a la empresa petrolera el Estado es, por mucho, el primer gran capital en el país, veremos que el cargo de Presidente de la República está prácticamente blindado; campañas financiadas con fondos infinitos provenientes de la renta petrolera, y reelección continua; ¿qué capital local (una vez prohibido el financiamiento con recursos extranjeros) puede competir con semejante maquinaria?

- Artículo 236. Atribuciones del presidente de la República. Antes, el numeral 2 especificaba únicamente que el presidente dirigía la acción del gobierno, esto es, del Poder Ejecutivo. Ahora, en el mismo numeral se le atribuye la “coordinación de las relaciones” con los otros poderes públicos nacionales. Por lógica simple, si alguien coordina las relaciones propias con otro ente, es porque las domina; por ejemplo, si en una pareja uno de los dos miembros coordina las relaciones entre los dos, esa persona es quien manda en la pareja. Trasladándolo al campo de los poderes públicos, ¿cuál es la importancia, entonces, de la separación de poderes? ¿Existe tal separación, si uno de los poderes domina sus relaciones con los otros, en vez de verse obligado a negociar con éstos el talante de las mismas?. Por otra parte, el numeral 7 amplía la influencia del Presidente sobre las fuerzas armadas, dándole la capacidad de disponer de todos los rangos jerárquicos, lo que en la constitución de 1999 estaba mucho más limitado. El numeral 11, por su parte, le atribuye no sólo la administración de la Hacienda Pública Nacional como en 1999, sino que también le encarga las reservas internacionales y el establecimiento y regulación de la política monetaria. Dice que en coordinación con el Banco Central de Venezuela, pero si revisamos el artículo 318 donde se elimina la autonomía del mismo y se convierte en un ente del Poder Ejecutivo, supeditado además al Plan de Desarrollo Integral de la Nación que en el 236 numeral 20 se establece como de exclusiva formulación por parte del Presidente (eliminando, respecto a la constitución de 1999, la necesidad de aprobación del Plan por parte de la Asamblea), vemos que esa conjunción con el Banco Central de Venezuela no es sino un mirarse en el espejo.

- Artículo 318. Aquí se expresa todo lo que dije anteriormente respecto de la eliminación de la autonomía del Banco Central, y su subordinación directa y total al Presidente de la República o Poder Ejecutivo. Antes (1999), en el artículo 320 se hablaba de cómo la actuación económica era producto de negociación, de acuerdos, entre el Ejecutivo y el Banco Central. Ahora, la decisión sería siempre unilateral.

- Artículo 321. Mientras en 1999 sólo se establecía la creación de un fondo de estabilización macroeconómica, en la reforma se atribuye al Ejecutivo directamente la toma decisiones con respecto a las reservas excedentarias, de manera que estas grandes cantidades de dinero, de existir, serían utilizadas por el ejecutivo para lo que les pareciera mejor (financiar campañas a través del sistema paralelo de las misiones, por ejemplo) sin que mediara acuerdo alguno ni con el Banco Central de Venezuela (que en la propuesta no es más que un títere del Presidente), ni con el pueblo soberano por la vía del referendo.

Así vemos como en muchos ámbitos, la reforma concede gran cantidad de poderes nuevos y nuevas atribuciones al Presidente de la República, en muchos casos eliminando la posibilidad de mutua fiscalización o vigilancia entre miembros de distintos poderes u organizaciones creadas para tal fin, hecho que en las repúblicas con una división de poderes efectiva, sirve como garantía contra la corrupción. De alguna manera, el conjunto de las nuevas atribuciones, explícitas o no, del Presidente de la República, nos hacen recordar las facultades extrordinarias de los procónsules romanos que temporalmente, durante cortos períodos de emergencia, eran conocidos como dictator; si no fuese por la también extraordinaria capacidad económica y legal que la constitución propuesta le otorga al Presidente para hacer más cómoda y duradera su permanencia en el poder, cosa que los republicanos romanos detestarían.

Finalmente, algunas consideraciones sobre otros cambios que me parecen negativos. No estoy de acuerdo con que en el artículo 299 se eliminen los principios de libre competencia y productividad. Aún suponiendo que sea necesario eliminar a la libre competencia dado que es incompatible con el socialismo, el principio de productividad, que también ha sido eliminado en la reforma, resulta fundamental independientemente de la ideología económica instituida. No estoy de acuerdo con que artículos como el 163 y 176 desestimen al concurso público y a la selección de personal calificado para los cargos de contraloría, en favor de una designación a dedo por parte de un poder central; esto desprofesionaliza, burocratiza y politiza funciones eminentemente administrativas, dando pie a la ineficiencia y a la corrupción, y propiciando aún más un centralismo que es endémico en el proyecto de reforma.

Estoy seguro de que muchas cosas se me escaparán, dado que no soy especialista en derecho ni en derecho constitucional. Las interpretaciones aquí expuestas son producto simplemente de una lectura comparativa, y puedo decir que en el corto tiempo que llevo estudiando la Historia de Venezuela he debido leer unas cuantas constituciones nacionales, desde 1811 en adelante. En nuestro país, esta explosión de poder tendiente a la supercentralización y al personalismo no es nada nuevo; grandes y perdurables hegemonías dominaron a Venezuela durante el siglo XIX, pero un caso en particular viene a colación, a mi parecer.

En 1856, José Tadeo Monagas ardía en deseos de continuar durante un período más en la presidencia de la República, en lugar de verse obligado a entregar por segunda vez el poder a su hermano, José Gregorio, el santo que abolió la esclavitud justo cuando ya no existía, porque para nadie era rentable. Este juego nepotista era efectivo desde 1847, cuando por primera vez José Tadeo había asumido la presidencia gracias al apoyo del Centauro: en 1851 había asumido José Gregorio, y en 1855 José Tadeo iniciaba su segundo Período. Ante las ganas de no devolver el poder a su hermano como estaba acordado, sólo un obstáculo se interponía, que no la fidelidad familiar: la constitución de la República de Venezuela de 1830, que prohibía la reelección inmediata del Presidente de la República. Siendo él el actual Presidente y con el Congreso todo de su parte, gracias a una movida sucia de eliminación forzada de la oposición que había llevado a cabo en 1858, parecía sencillo impulsar una reforma constitucional que no prohibiese su reelección inmediata. Pero otro escollo entorpecía el camino a la perpetuidad: otro artículo de la constitución de 1830 indicaba que para reformar la constitución era necesario publicar la propuesta en su totalidad, y esperar por la deliberación del congreso que se instalase luego de una renovación de todas las cámaras. Como no había tiempo para todo aquello, José Tadeo pensó una solución: habiendo expedido el congreso de José Tadeo un decreto según el cual los próximos congresos sí iban a poder promulgar reformas constitucionales sin necesidad de publicar ni de esperar, el presidente se inventó una ley de división territorial donde agregaba ocho provincias a la lista. Con la promulgación de esta ley, se hacía indispensable la renovación de las representaciones provinciales en el congreso, cosa que, con la influencia del presidente, resultó nuevamente en una asamblea hecha a su medida. De esta manera, cumplidas las condiciones del decreto del congreso del 56, se iniciaron los trabajos de legislación para la reforma.

El nuevo congreso agregó cosas como, por ejemplo, la creación de un Poder Municipal que aparentemente favorecía la descentralización; también atribuyó al presidente la facultad de elegir a dedo los gobernadores de provincia, suprimió la pena capital por delitos políticos, y limitó considerablemente la libertad de prensa. Pero lo más importante, al menos para José Tadeo, es que se eliminaba el artículo que prohibía la reelección inmediata. Promulgada la constitución en abril de 1857, recibió Monagas el nombramiento de Presidente de la República por parte del Congreso. Al fin, luego de tanto trabajo, el presidente seguía allí, en su silla, en su presidencia. Poco tiempo pudo descansar el reformista. Apenas iniciado el año de 1858, el suelo ya temblaba bajo sus pies: una fugaz pero poderosa alianza de venezolanos conservadores y liberales le hizo sentir la debilidad de su logro. En Marzo renunció Monagas, antes aún de haber terminado el quinquenio que se había iniciado en 1855, antes de tanta reforma fútil, por el temor que le inspiraba la proximidad de las tropas que se avecinaban a la capital. Soplaban vientos de Guerra Federal.

Y entre 1859 y 1860 luchaba y moría uno de los héroes simbólicos de la actual revolución, Ezequiel Zamora; pero no en defensa de un centralismo como el que propugna Chávez, ni del socialismo como régimen económico e ideológico: su grito de Guerra fue el grito de Federación que aparece en nuestro escudo de armas, y su bandera ideológica y económica, el liberalismo.

Descargar la propuesta del presidente en formato Word

Descargar la propuesta emanada de la Asamblea Nacional, en formato Word

Ver la constitución de 1999

Posteado el 09/11/2007 a las 6:33 am por the_input
Como si policía fuera gente

En principio, admitamos que tengo varios meses ignorando alevosamente la existencia de este espacio. Entrando al panel de administración únicamente para borrar el spam que me llega al correo. Ladillado, porque de un tiempo para acá me pareció que todo el mundo estaba usando su blog para exactamente lo mismo. Salvo una o dos excepciones honrosas próximamente disponibles en los links de abajo y a la derecha, me parece que sigue siendo así.

Ahora, lo que vine a escribir aquí es muy simple. Hace unos días, cuando un grupo de estudiantes en Caracas se dirigió al CNE a entregar una carta solicitando ¿que no se votara la reforma?, hubo uno de esos acostumbrados momentos de tensión entre la turba (en este caso estudiantil) y la jauría policial en una avenida de la capital. Pasé un rato entretenido viendo por televisión como los policías se sostenían como perros en una balsa sobre el techo de sus patrullas; cómo reaccionaban estúpidamente ante la espontaneidad (a veces no menos estúpida) de los estudiantes. Luego, me entretuve viendo como, mientras los canales “de oposición” describían en el teleprompter el evento como un acto de represión policial contra los estudiantes, el canal oficialista (VTV) describía exactamente el mismo evento como un acto de agresión estudiantil contra los policías.

En principio me pareció ridículo tan sólo el hecho de que, en una situación de enfrentamiento entre un grupo de civiles espontáneos y un cuerpo de seguridad represiva entrenada, equipada y armada para tales fines, el canal oficial se atreviera, contra toda lógica, a afirmar que eran los espontáneos quienes agredían a los cuerpos policiales, como si los policías no fuesen represores profesionales, como si toda su mentalidad, su ropa y su parafernalia no estuviesen pensadas precisamente para ser agresivas. Me imagino qué habrían pensado quienes vivieron la época de Gómez o de Pérez Jiménez si les hubieran dicho que sus hijos o hermanos estaban acoñaceados, presos o desaparecidos porque los desvalidos cuerpos de seguridad actuaron en legítima defensa de su integridad física. Para ponerlo fácil, me suena a un padre aduciendo que mató a patadas a su hijo de 5 años porque éste lo atacó primero.

Una pregunta obvia: en un Estado-Nación moderno como éste en el que vivimos, ¿a quién pertenece el monopolio de la fuerza? Respuesta a lo obvio, porque para algunos a veces no lo es: una de las cosas que caracteriza al Estado como concepto político es el monopolio de la fuerza. Por eso el ejército, la guardia nacional y las policías pertenecen y son pagadas por el Estado. Así que si se enfrentan dos grupos, uno de civiles y otro de La Fuerza instituída, hay que ser imbécil para afirmar que quien ejerce la fuerza preponderante es el civil. Siempre lleva las de perder.

De hecho, cuando uno observa la facilidad con la que un grupito de policías dispersa una marcha multitudinaria con tres bombitas lacrimógenas y cuatro perdigonazos, no puede menos que pensar que esos forcejeos largos como el que vimos por los medios el otro día no son más que una estrategia audiovisual: alguien que dio la orden de que no los dispersaran todavía, para que los medios tuvieran tiempo de registrar y transmitir via satélite que los violentos son los civiles y no los pobres tombitos; que los civiles se merecen el peso de la Fuerza. Cuando había sido suficiente, tres bombitas lacrimógenas y un ballenazo acabaron con la agresión de la turba civil. Día o dos después, empezaron a aparecer los muertos y los heridos en masa.

Esta mañana, después de caminar un buen rato desde las avenidas trancadas por ¿encapuchados? que rodean mi facultad y en dirección a mi casa, me topé con un cuarteto de policías apostados en un semáforo, trancando un cruce. Como los vi relajados y en plan tranquilo, me acerqué a uno de ellos (mayor de cuarenta años) y le pregunté, con el tono más básico y estúpido que pude:

¿Acaso todos los policías son chavistas?

El policía me respondió inmediatamente que la policía es un cuerpo “apolítico”. Yo insistí, afirmando que si bien la policía como cuerpo colectivo es apolítica, debían existir ciertas individualidades, ciertos sentimientos personales que escapasen de la condición unitaria grupal del cuerpo. El policía me respondió que cómo no, pero intentó continuar en su posición de declaración oficial. Entonces le pregunté si no había escuchado de casos de policías que se sintiesen turbados, afectados emocional o moralmente por estar en la obligación de armar barricadas y disparar perdigones contra grupos de personas con las que en el fondo estaban de acuerdo. El policía me respondió que por supuesto, pero que como empleados del estado no tenían opción sino a costo de perder su trabajo y poner en riesgo económico a su familia. Me respondió que el día que se jubilara, él mismo iba a ser el primero en prender unos cauchos y salir a protestar en contra de Chávez, pero que mientras su sueldo emanara de allá arriba, no podía responder de otra manera. Debía seguir órdenes.

Ante declaraciones como ésta, uno puede pensar varias cosas: o ser policía es el resultado atípico y azaroso de un devenir más o menos desgraciado, o es una elección puntual a la que sucumben ciertas personas acreedoras de un grado supremo de estupidez, que los lleva a ser capaces de suprimir su propia voluntad al punto de no ser sino marionetas al servicio del poder de turno. O una combinación de ambas cosas, que es lo que me parece más lógico.

Creo que nunca sabremos qué es lo que viene primero, en plan de huevo/gallina: si la falta absoluta de voluntad individual, o la progresiva caída ante una voluntad superior y con miras a aplastar al individuo. En todo caso, creo que ser policía es una mierda, y que en este país, la mayoría somos más o menos policías. Una cuerda de pendejos con derecho al voto, vencidos por voluntades más grandes que la nuestra.

Me pregunto, y se preguntan otros de mi entorno, ¿cómo actuarán aquellos de los policías que tengan hijos estudiando en la universidad, ante un grupo de tirapiedras con la cara tapada? ¿cómo reaccionarán cuando se enteren, después de una nutrida jornada represiva, de que su hijo “apolítico” está en el hospital intentando recuperarse de un plomazo que recibió de un colega confundido (o comprometido)? Mi respuesta, seguramente dada la escasa fe que tengo en los represores de profesión, es muy fácil: como pitbulls rabiosos. Qué va; policía no puede ser gente. De serlo, la razón lo obligaría prontamente a dejar de ser policía. Son como ontologías excluyentes, por decirlo de alguna manera.

Posteado el 06/11/2007 a las 10:34 am por the_input

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